lunes, 28 de mayo de 2018

Monasterio de San Miguel de Xagoaza

A la salida del Barco de Valdeorras un indicador señala la dirección hacia el monasterio de Xagoaza, un bien escaso por esos rumbos. La carretera es estrecha y serpentea la elevada colina. Árboles y agua son la nota más representativa del itinerario. Y, aunque restauradas en nuestros días, se adivina la mano de los monjes en las canaletas de agua de riego al lado del camino. Sin embargo, el monasterio no se deja ver de lejos. Aparece en la hondonada casi de repente.
Los primeros datos históricos de este monasterio provienen de la tumba de San Pedro de Montes del año 1092. Los datos de la lápida certifican que Xagoaza era un lugar de paso, elegido por reyes y personajes importantes de la época para hacer un alto en sus viajes por el norte de la Península y darse un descanso.
San Miguel de Xagoaza fue un importante centro religioso, administrativo y cultural del Valle de Valdeorras en la Edad Media. Priorato de los caballeros templarios, en 1252 pasó a manos de la Orden Militar de San Juan de Jerusalén, llamados también hospitalarios y después de Malta. La Orden de Malta reconstruyó el edificio en el siglo XVIII y dejó plasmada su enseña de ocho puntas en la portada de la iglesia románica y en la escalera del patio del priorato.
La iglesia conserva un ábside semicircular románico de los siglos XII o XIII y restos de capiteles.
En el interior hay restos de pinturas manieristas en el presbiterio, obra del “Maestro de Xagoaza”, de 1586, un retablo barroco de 1679 de Juan Pascual de Barrio y una custodia de 1699 de Matías González.
Tras el esplendor vino la decadencia y con el correr del tiempo lo que antaño fuera un importante epicentro de cultura dio paso al abandono y a la ruina más absoluta. Los campesinos utilizaron durante décadas para guardar sus aperos de labranza.
En 1988  se iniciaron las obras de restauración del monasterio y las dependencias anejas con el fin de convertirlo en bodega. Pasado y presente se aliaban así para proyectarse hacia el futuro con un vino de calidad y con sello propio Cuenta con diecisiete hectáreas de godello, variedad que, unida al clima y al suelo donde crece, ha dado como resultado un excelente vino blanco, aromático y afrutado que no ha pasado inadvertido por las más prestigiosas revistas del ramo.

(Ourense Siglo XXI)

Ermita del Rosario de Fátima - Coto da Cruz


En el llamado Coto da Cruz, a 287 m sobre el nivel del mar se localiza la ermita de Nosa Señora do Rosario de Fátima, uno de los primeros templos dedicados a esta virgen en Galicia. 
Arquitectónicamente no tiene mucho que destacar pues se trata de una construcción de mediados del siglo XX. Se trata de una capilla rectangular a dos aguas con ábside imitando a un sencillo románico y una pequeña sacristía adosada. Su sobria portada contiene tres puertas con arco de medio punto, un óculo y es coronada por una espadaña.

(Galicia Máxica)

Basílica del Pilar - Zaragoza

No alcanza la categoría de catedral, pero es uno de los templos barrocos más importantes de España y la primera basílica marianista de la cristiandad, construida sobre el lugar en el que se supone se le apareció la Virgen al apóstol Santiago, en el año 40, sobre un pilar. Un pequeño templete primero y una iglesia románica después -de ella se conserva el tímpano, adosado a la fachada- precedieron a este edificio, cuya construcción fue promovida, en el año 1670, por don Juan José de Austria, virrey de Aragón. Las obras se prolongaron hasta 1730, pero mereció la pena tanta espera. Los zaragozanos tienen hoy en la plaza de las Catedrales, a la que también mira la Seo, y junto al río Ebro, que guarda silencio al pasar por aquí, su mayor centro de devoción, que se pone de manifiesto el día 12 de octubre, cuando tiene lugar una ya tradicional ofrenda floral.
Las cúpulas bizantinas y las torres barrocas son la principal seña de identidad de la basílica de Nuestra Señora del Pilar, proyectada por el arquitecto Felipe Sánchez, primero, y Herrera El Mozo después. Su mayor tesoro está en la Santa Capilla, obra de Ventura Rodríguez, donde se venera la pequeñísima talla del siglo XVI, realizada en madera dorada, de la Virgen sobre su pilar, una columna de jaspe forrada de bronce y plata y cubierta por un manto. En la capilla de enfrente y en la del costado derecho hay que mirar hacia arriba: Francisco de Goya, zaragozano él, pintó las cúpulas de La Reina de los Mártires y El Coreto. El retablo en alabastro del altar mayor, firmado por Damián Forment, es otra joya de un templo que comparte protagonismo con otros monumentos en la ciudad: la citada Seo, la iglesia de San Pablo y el sorprendente palacio de la Aljafería.

(Viajar)

sábado, 21 de abril de 2018

Real monasterio de san Jerónimo - Granada

El Real Monasterio de San Jerónimo de Granada es un conjunto arquitectónico del Renacimiento formada por iglesia y monasterio situada en la ciudad española de Granada, comunidad autónoma de Andalucía.
Actualmente, está considerado como BIC (Bien de Interés Cultural) (la «iglesia basílica de San Gerónimo» (sic.) fue declarada monumento histórico artístisco digno de ser conservado por la Nación por R.O. de 24 de mayo de 1874 y posteriormente el monasterio fue declarado monumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional mediante decreto de 3 de junio de 1931.

Historia
Su fundación, anterior a la toma de la ciudad, se debe a los Reyes Católicos. En seguida se desplazó desde Santa Fe a Granada, y fue en 1504 cuando se empezó a construir el conjunto actual. La obra se debe en su mayoría a Diego de Siloé, aunque participaron en su construcción otros arquitectos y artistas, como Jacobo Florentino, Juan de Aragón, Juan Bautista Vázquez el Mozo, Pedro de Orea y Pablo de Rojas, los tres últimos de la escuela granadina.
La iglesia, de planta de cruz latina, responde a los condicionantes de las iglesias de la orden jerónima, con coro elevado en los pies y altar tras una amplia escalinata. Es destacable el retablo manierista de la capilla mayor, que supone el punto de partida de la escultura andaluza con entidad propia, y en donde es capital la intervención del maestro Pablo de Rojas. La rica decoración renacentista que presenta, con casetones, veneras y grupos escultóricos, es un canto de cisne del humanismo en España. El programa iconográfico fue pensado con el fin de resaltar las grandezas militares y la heroicidad del Gran Capitán, que se halla enterrado en el crucero junto a su esposa, María de Manrique.
El monasterio cuenta con dos claustros ajardinados, siendo el primero de ellos el que concentra la más genuina decoración del Renacimiento. Siete arcosolios a modo de capillas, de trazas clásicas, decoradas con todo el repertorio formal de este estilo, configuran un espacio fúnebre para cuando los restos de don Gonzalo llegaron al monasterio. En el segundo claustro, hoy clausura de la comunidad de monjas jerónimas que lo habitan, residió la emperatriz Isabel de Portugal en su viaje de bodas, tras la celebración de su matrimonio con el emperador Carlos I.
En la iglesia se trabajaba ya en 1513 bajo las órdenes de Jacobo Florentino. Muerto éste, las siguió Diego de Siloé. Cuando en 1522 se acabó la capilla mayor fueron trasladados los cuerpos del Gran Capitán y su esposa desde la Casa Grande del Convento de San Francisco.
Tras pasar por diversas vicisitudes adversas, como la invasión francesa y la exclaustración por expulsión de la Orden Jerónima, que casi llevaron a la ruina, el Estado decidió su restauración, que se llevó a cabo entre 1916 y 1920 por el arquitecto Fernando Wilhelmi.
En los años anteriores a 1989 fue vuelta a erigir la esbelta torre de la iglesia tras haber sido derruida por los franceses durante la invasión napoleónica para construir con sus piedras el Puente Verde que une el Paseo de la Bomba con la Avenida de Cervantes, sobre el río Genil.
La portada que separa el compás del Monasterio de la Calle Rector López Argueta, aunque originariamente pertenecía al monasterio, se repuso en la década de 1960, después de que en el siglo XIX desapareciera y se encontrara posteriormente abandonada en un cortijo de la Vega.
En la actualidad preside dicha portada una bella imagen de la Virgen de las Angustias que no es la que originariamente estaba en dicha portada.
A principios del año 2004 comenzaron unas obras de restauración del retablo mayor por el Ministerio de Cultura, que duraron hasta el año siguiente.
El templo fue el primero en todo el mundo en consagrarse a la Inmaculada Concepción de María.

(Wikipedia)

sábado, 14 de abril de 2018

Monasterio de San Martín de Castañeda

Declarado Monumento Histórico–Artístico, el Monasterio de San Martín de Castañeda es el único de los monasterios cistercienses zamoranos fundado en una montaña cuya época de esplendor en los siglos XII y XIII le llevó a dominar todo el Valle de Sanabria. Único templo conservado íntegro de los monasterios cistercienses que hubo en la provincia. No podemos escuchar los rezos de los monjes pero sí imaginárnoslos.
Del conjunto monástico tan sólo han llegado hasta nosotros la espléndida iglesia románica, parte de la crujía oriental del claustro reglar y la septentrional del claustro de la hospedería. El templo tiene cruz latina de tres naves con cuatro tramos, crucero cúbico y cabecera formada por tres ábsides semicirculares escalonados. Todo ello realizado con excelente y austera sillería granítica y pizarra.
Cuenta con tres accesos de la época románica: uno en la zona occidental, muy reformada de la época renacentista y dos en la nave de la epístola, la más oriental está formada por arco de medio punto y cuatro arquivoltas lisas. La otra portada presenta arco doblado de medio punto sobre impostas de filete y nacelas.
La decoración escultórica del templo, ceñida a capiteles, ménsulas, canecillos y basas, responde al gusto de la etapa benedictina.
La nave central está cubierta por una bóveda de cañón levemente apuntada, reforzada por fajones doblados y peraltados. Los ventanales de los ábsides están decorados con arquerías abocinadas a base de columnas.
La fachada meridional comunicaba, en origen, con las dependencias monacales, incluido el desaparecido claustro. La fachada occidental se enmarca en dos contrafuertes y se corona con una espadaña moderna. De la fachada norte es destacable el extremo del crucero, cubierto con tejado a dos aguas y cuyo muro se organiza mediante molduras horizontales formando cuatro cuerpos. Destaca el segundo de ellos, con una arquería ciega de arcos lanceados sobre columnillas con capiteles vegetales.
Hoy día sirve de recepción, museo y centro de interpretación del Parque Natural de Sanabria.
Tal y como dijo Miguel de Unamuno:
“San Martín de Castañeda,
espejo de soledades,
el lago recoge edades
del antes del hombre y se queda
soñando en la santa calma
del cielo de las alturas
en que se sume en honduras
de anegarse, ¡pobre!, el alma…”

(Románico en Zamora)

Monasterio de San Juan Bautista de Corias

El monasterio de San Juan Bautista de Corias, también conocido como el Escorial Asturiano, es un complejo monumental que se encuentra en la localidad asturiana de Corias, en el concejo de Cangas del Narcea (España). Está situado en la margen derecha del río Narcea.

Historia
Fue fundado en 1032 gracias a los esfuerzos de los condes Piniolo Jiménez y Aldonza Muñoz y pasó a ser ocupado por monjes benedictinos.
Arias Cromaz familiar de Piniolo Jiménez y Aldonza Muñoz fue el primer abad​ del monasterio quien lo gobernó durante diecinueve años antes de convertirse en obispo de Oviedo.
Entre los siglos XII y XIII alcanzó su máximo esplendor, llegando a poseer tierras en la mayor parte del occidente de Asturias e incluso de la vecina provincia de León.
A lo largo de los siguientes siglos fue sufriendo diversas modificaciones y añadidos. En 1773 tuvo que ser reconstruido en su mayor parte debido a que sufrió un grave incendio en el que solo quedó en pie la iglesia. Las obras, dirigidas por Miguel Ferro, dispusieron las dependencias del edificio, de estilo neoclásico y planta rectangular, alrededor de dos patios, con la iglesia situada en uno de sus laterales.
El monasterio fue rehabilitado de 2006 a 2012 para servir como Parador.

(Wikipedia) 

martes, 10 de abril de 2018

Iglesia de San Martín de Tours - Frómista


Historia
La iglesia de San Martín de Frómista, situada en el Camino de Santiago, fue construida en la segunda mitad del siglo XI por orden de doña Mayor de Castilla, como parte de un Monasterio de San Martín, hoy desaparecido. Las primeras noticias en las que se hace referencia a esta iglesia datan del año 1066, en el que ya se había iniciado su construcción. Su estilo se relaciona con el románico de la zona de Palencia, así como con la Catedral de Jaca, alguno de cuyos canteros pudo trabajar en su edificación.
En el año 1118 pasó a depender del priorato benedictino de San Zoilo, en Carrión de los Condes. Los monjes lo abandonaron poco después, en el siglo XIII, y lo cedieron a Don Juan Gómez de Manzanedo. Tras cambiar de mano en varias ocasiones durante la Edad Media, y tras su definitiva separación del monasterio, la iglesia sufrió diversos añadidos durante el siglo XV: una torre que serviría de campanario sobre el cimborrio original, y varias dependencias que hicieron de sacristía. Tras estas últimas noticias medievales, el templo sufre un progresivo deterioro, que lleva a que a finales del siglo XIX sea declarado inadecuado para el culto. Tras su cierre, el deterioro se acelera, con varios desprendimientos en la bóveda y las paredes.
Varios informes emitidos durante esta época reflejan el preocupante estado de la edificación que amenazaba ruina. La labor de restauración del templo se inicia poco después de su declaración como Monumento Nacional en 1894. Las labores de restauración quedan en manos del arquitecto Aníbal Álvarez y Amoroso, quien se propone devolver el templo a su estado original, eliminando los añadidos posteriores. Los capiteles y canecillos más deteriorados fueron trasladados al Museo Arqueológico de Palencia, y sustituidos por reproducciones.
Las tareas de reconstrucción finalizan en 1904, fecha en la que definitivamente se reabre al público. En la actualidad puede contemplarse, en el interior de la propia iglesia, una maqueta que representa la situación de la iglesia en el momento de acometer su restauración

Descripción
La apariencia exterior de la Iglesia de San Martín de Frómista es característica del periodo románico en que fue construida. Sobre sus naves de escasa altura, destaca la cúpula octogonal sobre el crucero, y las dos torres cilíndricas a ambos lados de la fachada principal. Las tres naves, con bóveda de cañón, tienen distinto volumen (la central es más ancha y alta que las dos laterales), y terminan en tres ábsides circulares.

Exterior
Desde el exterior se advierten sus muros sólidos, con escasos ventanales coronados por arcos de medio punto situados en los ábsides y en los laterales del templo. A lo largo de todas las fachadas,a modo de cornisa, se extiende un adorno ajedrezado de piedra a diferentes alturas. Además, bajo los aleros de las puertas y tejados se encuentran más de 300 pequeños canecillos, con figuras similares a gárgolas, representando animales, seres humanos y seres mitológicos o fantásticos. Sobre la puerta principal se sitúa un crismón de seis brazos, de dudosa antigüedad.
La iglesia presenta cuatro entradas, una en cada una de sus fachadas, aunque sólo dos permanecen útiles: la de la fachada principal, la más ricamente adornada de todas, y la de la portada sur (actual puerta de entrada al público). La puerta de la fachada norte aparece tapiada.

Interior
La iglesia de San Martín presenta una planta basilical, formada por tres naves de distinto tamaño separadas por columnas. La nave principal o central es más ancha que las dos laterales, y las tres culminan en ábsides semicirculares. En el caso de esta iglesia, la planta basilical está combinada con la forma de cruz latina, con el cimborrio octogonal situado sobre el crucero.
Los ábsides albergan diversas esculturas medievales, entre las que destaca un Cristo del siglo XIII, que corona la nave central.

Decoración
El interior de la iglesia, aunque en general sobrio, presenta algunos elementos decorativos de interés. Destacan los capiteles que coronan cada una de las columnas (algunos de ellos, reconstrucciones modernas de los originales), con imágenes vegetales, animales o narrativas. Entre ellos merece la pena observar con detenimiento los dedicados a la historia de Adán y Eva, o a la fábula de "La zorra y las uvas".
Por otra parte, la repisa ajedrezada que se observa en el exterior recorre igualmente el interior, a diversas alturas.

(Wikipedia)