miércoles, 4 de marzo de 2015

Colegiata de Bolea

Bolea, es topónimo de origen ibero, último dominio musulmán situado al norte de la ciudad de Huesca, definitivamente conquistado, tras sucesivos intentos, por el rey Pedro I de Aragón en 1101.
El templo fue Priorato de la Abadía Real de Montearagón, privilegio que mantuvo hasta 1571, fecha en que pasó a formar parte de la Diócesis de Huesca, siendo erigido en Iglesia Colegial en el año 1577.
De su castillo árabe quedan restos en el torreón, en su basamento y en sus murallas. La Colegiata conserva la cimentación original del anterior templo románico del siglo XII. Construido entre 1535 y 1556 por el arquitecto Baltasar de Barazábal el templo está enmarcado en el tránsito del Gótico al Renacimiento. Consta de planta de salón con tres naves de la misma altura. Hay Arcos de medio punto en nave central; y apuntados en las naves laterales.
Como simbiosis de la tipología arquitectónica de las "Hallenkírchen" aragonesas, presenta los tres tipos de soportes utilizados: fasciculados en la nave central, cilíndricos a ambos lados del Presbiterio y anillados en el interior del coro. Dispone de bóvedas de crucería estrelladas con quince motivos diferentes.
El Retablo Mayor, fue realizado entre 1490 y 1503 y constituye una espléndida combinación de 20 pinturas al temple sobre tabla y 57 tallas de madera policromada. La traza es gótica, siguiendo los modelos habituales de la época. La labor de mazonería y talla fue realizada por Gil de Brabante, escultor de procedencia flamenca que tenía su taller en Huesca. Pero lo verdaderamente excepcional de este retablo lo constituyen las maravillosas pinturas realizadas por El Maestro de Bolea, pintor anónimo que, en una época todavía gótica en España, introduce rasgos estilísticos en los que se unen dos corrientes: a) La Flamenca, por la resolución correctísima del concepto espacial y la aparición de sentimiento en la expresión de los personajes; y b) La Italiana, proveniente del Quattrocento, que nos muestra de forma innovadora en España el uso perfecto de la perspectiva, iluminación y sombreado. Sobresale el excepcional colorido, totalmente original, destacando la amplia gama de tonos rojos y verdes. El estilo del Maestro de Bolea está vinculado con la obra de Juan de Borgoña, perteneciente a la escuela castellana.
Los cinco retablos restantes, de profusa decoración, pertenecen a la época barroca (siglos XVII-XVIII). Por su singularidad, destacan los de San Vicente y Santa Bárbara, tallados en madera de pino rojo, los cuales se dejaron sin policromar.
El Coro resulta sobrio y elegante (1540), en madera de nogal. Interesantes son las volutas de los sitiales, talladas con símbolos alquímicos, la rosa de Ripley, la armonía, etc. Facistol con salterios manuscritos en pergamino del siglo XVII.
El órgano, de principios del siglo XVII, consta de 28 registros, 420 tubos metálicos y un teclado.
La Colegiata de Bolea, fué declarada Monumento Histórico Artístico el 23 de Febrero de 1983. Forma parte del Patrimonio Artístico de la Diócesis de Huesca y su mantenimiento, tutela y difusión corre a cargo de la Asociación de Amigos de la Colegiata de Bolea (España), creada por iniciativa popular en el año 1991.

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