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miércoles, 29 de abril de 2015

Iglesia de San Miguel Arcángel - Caltojar

Entre Almazán y Berlanga de Duero y muy próxima a otros lugares de interés cultural como San Baudelio de Casillas de Berlanga, Rello, Bordecorex o Villasayas, la localidad de Caltojar nos muestra una de las iglesias románicas más significativas y monumentales del medio rural soriano. Perteneció a la Diócesis de Sigüenza y a la Comunidad de Villa y Tierra de Berlanga. La iglesia de San Miguel, declarada Bien de Interés Cultural, es una construcción fechada en el románico tardío, en las primeras décadas del siglo XIII. Por ello veremos en esta construcción claros elementos gotizantes.
La entrada principal, orientada al sur y flanqueada por la torre, se adelanta en el cuerpo más próximo al observador de los tres que componen el perfil de esta fachada. La portada se articula en cuatro arquivoltas de medio punto, baquetonadas las interiores y en sobresalientes dientes de sierra la más exterior. Una chambrana de puntas de diamante cierra la arquería. Apean las arquivoltas en jambas escalonadas y columnas acodilladas de capiteles profusamente decorados con elementos vegetales. Un singular tímpano, abierto en arco geminado de medio punto y capitel pinjante, se decora con un tosco relieve del santo titular en la clave. Posee otra portada al norte cegada, correspondiéndose estructuralmente en sus volúmenes con la fachada norte. En este caso las sencillas arquivoltas se ornan con bocel y chaflán sobre jambas y columnas de capiteles avolutados idénticos entre sí.
Sus muros de esta iglesia fueron levantados en sillería de buena calidad, disponiendo su planta en tres naves y cabecera de triple ábside. La nave central destaca por su amplitud sobre las laterales y, al exterior, el triple ábside ha sido enmascarado por las reformas efectuadas en épocas posteriores cuando demolieron el situado del lado de la epístola y ocultaron el del evangelio. Hoy sólo podemos contemplar el ábside central. Una torre de traza románica modificada, culmina en altura este templo arropado por el caserío.
Excepcional es el ábside central al exterior. Se erige sobre alto podio dividido en cinco paños por columnas triples, de mayor grosor la central, que se elevan hasta una cornisa decorada con dos niveles de arquillos sobre modillones de rollos. Esta tipología decorativa se repite, simplificada, en la cornisa del presbiterio.
En el interior las cubiertas de aristas de las naves descargan en arcos apuntados y pilares cruciformes que adosan columnas de sencillos y esquemáticos capiteles. El arco triunfal apuntado y doblado, da paso a un desarrollado presbiterio que se cubre con cañón apuntado. El ábside central se cierra con bóveda de horno apuntado. Una pila bautismal románica troncocónica carente de decoración, un púlpito de buena factura, el retablo mayor fechado en el siglo XVI y un Calvario gótico, completan la excelencia de este edificio románico.

(Soria románica)

Basilica de Santa Maria de Arcos - Tricio

El origen de Tricio es muy antiguo, los romanos la llamarón Tritium Magallum, (Tricio la Grande) y ya fué citada en fuentes clasicas por Apiano Alejandrino y por Ptolomeo.
La Basilica de Santa Maria de Arcos pasa por ser el monumento religioso más antiguo de La Rioja. Relativamente cerca de Tricio, podemos encontrar asi mismo el Monasterio de San Millan de Suso, de Yuso y de Santa Maria la Real de Nájera. Se puede completar una ruta monumental aparte de los monasterios ya citados con el Monasterio de Cañas y la Catedral de Santo Domingo de la Calzada. 
Su aspecto exterior parece una ermita del siglo XVIII; en sus fachadas lisas, sólo destaca su fachada principal situada en el lado oeste, donde podemos observar una puerta formada por un arco de medio punto y tres vanos en la parte superior, el central de mayor tamaño que los laterales y que permiten el paso de la luz al interior. Sobre el tejado una espadaña de época más tardia. Sin embargo lo esencial esta en su interior y es lo que la hace irrepetible y única. 
Tiene planta basilical, con tres naves de igual altura y cabecera cuadrangular. Se construyó durante el siglo V con materiales reutilizados de algún templo románo de la población (aproximadamente del siglo II) y sobre un antiguo mausoleo rómano o edificio funerario del siglo III. Este mausoleo estaría situado en el actual presbiterio o Altar Mayor. 
Las naves laterales se separan de la central por doce arcos que apean sobre grandes columnas de orden jónico y otros fragmentos de columnas reutilizados de un templo románo del siglo II, que debió existir en la villa. 
Sin embargo los arcos son de tipólogia visigoda construidos en piedra toba a finales del siglo VI o principios del VII. Todos son visigodos menos el primero de la arqueria del lado del evangelio (izquierda mirando hacia el altar) que es de tipologia romána construido con piedra arenisca. 
Sorprende el gran tamaño de los fustes de las columnas, lo que por una parte los hace como los de mayor diametro de toda España, y por otra parte nos ha una idea de las dimensiones del templo de donde fuerón desmontados. Dadas las medidas clásias de la época, se supone que el templo original románo debia alcnzar una altura de 20 metros. 
En el siglo XVIII el interior fué recubierto con yeserias con formas barrocas, y pinturas al fresco. Aun se conservan en grandes superficies parte de las yeserias y algun que otro resto de pintura. 
Alrededor del presbiterio encontramos varias estancias, que tienen en la actualidad diversos usos, pero que bien podrían tratarse de sacristias. En el recinto podemos encontrar una pequeña cúpula de piedra de toba sobre pechinas, decorada con arquillos a los que se ha abierto una pequeña linterna. 
En el testero en un nicho abierto en la pared encontramos la imagen de Nuestra Señora de los Arcos, titular de la Basilica y Patrona de Tricio, enmarcada por cuatro pequeñas columnas doradas. 
En la cabecera es donde podemos apreciar restos de pinturas que originalmente decoraban la iglesia, son de época románica (finales del siglo XII), repintadas sobre los originales paleocristinos del siglo V. 
Basicamente representan escenas de la Pasión de Cristo. La mejor conservada es la que representa la Última Cena con los Apóstoles. Asi de izquierda a derecha podemos ver escenas representando la Última Cena, Ecce Homo, Lavatorio de pies, Flagelación y Crucifixión, es de suponer que continuarian en el lado derecho con escenas de la resurrección pero estas se han perdido en su totalidad. 
En la parte inferior y formando un alto zócalo pintado, encontramos dibujos geométricos de estilo mozarabe de finales del siglo XII. 
También el pavimento estuvo decorado; en las esquinas del muro este quedan teselas de un mosaico paleocristiano que debió cubrir el presbiterio o monumento funerario original. 
Destacamos que durante las campañas de excavaciones realizadas en la basílica, se encontraron numerosos enterramientos de época paleocristiana aunque con sepulturas romanas. Se ha construido un suelo metálico que permite pasear por el interior de la iglesia mientras observamos los enterramientos que hubo en el subsuelo. Los enterramientos se han fechado en los siglos V y VI. Las sepulturas reaprovechadas son romanas de los siglos I al III. También se han encontrado sepulturas de época medieval pero estas mucho mas sencillas. En el subsuelo se han encontrado también estelas funerarias romanas que seguramente se utilizarían en la construcción de la basílica. De entre todas ellas destaca un trozo de estela funeraria paleocristiana realizada en mármol de carrara, importada desde Italia y decorada con el Crismón (anagrama de Cristo). 
La iglesia se cubre al exterior por una cubierta a doble aguas, mientras que en el interior se cubre con bóveda de medio cañón realizada con yeserías. 
La basílica está bajo la advocación de la Virgen de los Arcos, que recibe su nombre por los grandes y desproporcionados arcos que forman el interior de la basílica. Se trata de una imagen de la Virgen sedente con el Niño en brazos. El original se encuentra en la Iglesia parroquial de Tricio. 

lunes, 27 de abril de 2015

Santuario de Nuestra Señora de Linares

El Santuario de Nuestra Señora de Linares se encuentra situado al norte de la capital cordobesa, España, en las primeras estribaciones montañosas de Sierra Morena y está conectado históricamente con la conquista de la ciudad de Córdoba por Fernando III, en 1236, que estableció en él su campamento y creó sobre una antigua torre vigía musulmana el primer santuario extramuros de la ciudad, el más antiguo de Córdoba y la provincia. Posteriormente se fueron añadiendo edificaciones y, pese a sus transformaciones, conserva elementos de interés como la torre vigía hispanomusulmana y el esquema espacial de la ermita.

Descripción
El Santuario es un complejo arquitectónico, basado en un núcleo preexistente, una atalaya o torre vigía, a la que se le fueron adosando hasta constituir una unidad constructiva, con posterioridad, una serie de construcciones: el templo, la hospedería y la vivienda del santero. Todos estos elementos están ensamblados, conformando un único edificio.
La torre, perteneciente a la arquitectura militar islámica del siglo IX, fue, según la tradición, el lugar que eligió el rey Fernando III para que sirviese de primer templo a la Virgen. Es de planta cuadrada, fábrica de mampostería con sillares en las esquinas y dos plantas. La planta baja, incluida dentro del ámbito de la iglesia, constituye el antiguo presbiterio y está cubierta con bóveda de cañón.
El templo es de cruz latina con un añadido posterior para formar un ábside. Se compone de atrio con coro alto, una nave, capillas laterales, presbiterio y ábside. El atrio, de planta rectangular, presenta una puerta exterior con arco de medio punto, recercada por alfiz y cancela de forja. Se cubre con techo plano y en los muros se conservan algunos exvotos. La portada interior de acceso a la nave es de piedra caliza, con un arco apuntado cuya clave lleva tallado el emblema de Linares, se apoya en unas jambas de piedra que terminan en una imposta de la que arrancan tanto el arco como el alfiz. Todos estos elementos arquitectónicos tienen una moldura de perfilería gótica.
Junto a la portada, en planta alta, se desarrolla el coro, de planta rectangular, abierta a la nave de la iglesia con un arco deprimido rectilíneo y una barandilla de balaustres de madera.
La nave es de planta rectangular alargada y no muy regular, con dos brazos abiertos a la nave central por arcos apuntados y capillas laterales decoradas con retablos. Lo más sobresaliente de este espacio es la colección de pintura con obras de Antonio del Castillo o Juan de Alfaro y otras de Zambrano, Sarabia y anónimos cordobeses del siglo XVII.
A la derecha, existe una capilla de planta rectangular cubierta con bóveda de arista y tres hornacinas con retablos. A la izquierda, otra capilla de planta rectangular cubierta con bóveda de cañón con lunetos y con dos hornacinas para retablos.
Finaliza la nave en un arco apuntado cuya rosca es de piedra arenisca y conecta con un tramo más estrecho, que corresponde al torreón. Era el antiguo presbiterio. Se cubre con bóveda de cañón. El ábside conecta con el tramo anterior, es de forma semicircular cubierta con una cúpula sencilla y en su paramento se abren cinco ventanas apuntadas. Este espacio está presidido por un templete neoclásico que cobija la talla de la Virgen de Linares. Es de planta circular con columnas corintias que sostienen una cúpula.
Desde el lado derecho del templo se accede a la sacristía, donde se encuentra el exvoto más antiguo, fechado el 1717. También anexa al muro derecho se ubica la casa del santero, con dos plantas. En la parte izquierda se encuentra parte de la antigua hospedería.
La fachada principal del santuario reproduce los esquemas de casas de campo de los siglos XVIII y XIX, con un marcado carácter popular. Presenta, en primer lugar, el muro de cerramiento de la antigua hospedería en la que se abren cuatro arcos de medio punto. La del templo es de dos plantas. En planta baja, hay dos puertas adinteladas con marco de listel y en el centro un vano de arco de medio punto y un rehundido de alfiz, la entrada interior del templo. En planta alta existen tres balcones sencillos y cubierta con tejado de un agua. Tras él se eleva un parapeto curvilíneo del que sale la espadaña, de dos cuerpos, el bajo con dos arcos de medio punto entre pilastras y el segundo con un arco de campana que termina en una cornisa con copete central. Fue construida en 1862.

En resumen, el aspecto de esta construcción es el de un caserío rural andaluz más que un edificio religioso, pero, por su complejidad, no presenta la apariencia de ermita rural.

Iglesia de Nª Sª de los Angeles - San Vicente de la Barquera

El casco antiguo de San Vicente de la Barquera fue declarado conjunto Histórico - Artístico y se encuentra en la parte alta de la villa.
La iglesia de Nuestra Señora de Los Angeles, construida durante un largo periodo de tiempo, entre los siglos XIII y XVI, posiblemente sobre otra iglesia anterior de origen románico.
La construcción se iniciaría como consecuencia del esplendor que obtuvo esta villa a raíz de la concesión de su fuero en el siglo XIII.
Tiene unas dimensiones considerables y se trata de uno de los mejores ejemplos del gótico cántabro, junto con las iglesias de Laredo y Castro Urdiales, las llamadas villas de la costa, que obtuvieron su fuero y privilegios también a lo largo del siglo XIII, gracias a lo cual pudieron despegar económicamente. Presenta dos puertas románicas y torreón medieval, al que se le añadieron pináculos ya en el siglo XIX. Ocupa un promontorio que domina estratégicamente todo el territorio. En el interior de la iglesia están los sepulcros de la familia Corro, destacando la figura del inquisidor Antonio del Corro, una de las mejores piezas de la escultura funeraria española renacentista.

sábado, 25 de abril de 2015

Monasterio de Santa María de Oia

En la agreste y rocosa costa entre Baiona y A Guarda se levantó hace siglos un monumental monasterio con una gran iglesia dedicada a Santa María. Se trata del único ejemplo de abadía junto al mar en Galicia, ya que las pocas que existieron, pronto se retirarían a lugares interiores, menos expuestos al ataque de piratas y corsarios que devastaron las costas gallegas durante varios siglos. Las primeras noticias de la fundación del monasterio nos vienen desde el siglo XII, donde tres anacoretas de distintas comunidades deciden hacer una único monasterio. Su construcción se remonta al año 1132.
Poco más tarde pasó a ser un convento cisterciense que nos deja motivos ornamentales discretos y sencillos. Aún así se construyó la torre y la fachada en la época barroca.
Su posición dominante frente al mr, propició que se convirtiera en un baluarte defensivo. Desde sus muros, los mismos frailes repelían ataques con artillería y daban cobijo a los que consideraban necesario. En el siglo XVI, se conviertió en un verdadero baluarte que contó incluso con una guarnición que llegó a almacenar un gran arsenal. Así, en el año 1624, un ataque de cinco embarcaciones turcas fue repelido por Fray Anselmo, excapitán de los tercios de Flandes. Gracias a este episodio, el rey Felipe IV concedió nuevos privilegios a los frailes, con lo que consiguieron grandes posesiones. Unas de las actividades de estos monjes fue la de la cría de caballos salvajes en la vecina Serra de A Grova, iniciando así la actividad que ha llegado a nuestros días en forma de "rapa de as bestas".
En 1836, con la desamortización, comienza su abandono. Dos años más tarde la iglesia se convierte en templo parroquial. Desde aquí, pasó por varias manos de jesuitas portugueses e indianos. Llegó a convertirse en cárcel durante la Guerra Cívil española hasta que el año 1942 fue vendido de nuevo a un indiano.

En los años 80 del siglo XX comenzó una tímida restauración que concluyó con la adquisición de la abadía por parte de un grupo hotelero que el siglo XXI pretende convertir el monasterio en un espacio vacaional y turístico.
La iglesia, de estilo inicial románico, tiene planta de cruz latina y la orden del cister le dio un caracter sobrio y de extrema pureza. En ella destaca la bóveda estrellada que se sitúa por encima del coro del siglo XVI. El retablo mayor es manierista del siglo XVII. La fachada del templo es puramente barroca y se realizó en el año 1740. También es barroca la torre del campanario construída en el XVIII.
En el interior del cenobio destaca el claustro renacentista, realizado sobre uno románico del siglo XIII.

Lo más destacable de este monasterio es su singular situación, testigo directo de los temporales del Atlántico y del tránsito de navegantes por delante de su costa.

(Galicia Maxica)

Monasterio de San Jerónimo de Cotalba - Alfauir

Aunque el Monasterio de San Jerónimo de Cotalba esté en el municipio vecino de Alfauir, está a solo un kilómetro de Ròtova. Se trata de uno de los mejores complejos de este tipo que encontramos en la Comunitat Valenciana, cuya construcción empezó en 1388 y se prolongó hasta el siglo XVIII, en el que se combinan los estilos gótico, barroco y renacentista.
Alfonso el Viejo, duque real de Gandía, ordenó su construcción para que albergase a la primera comunidad jerónima de la Corona de Aragón; y forma parte de la ruta de los monasterios valencianos. Para garantizar el suministro de agua al monasterio, en el siglo XVI se construyó el espectacular Acueducto del Monasterio de San Jerónimo, que llevaba el agua desde una de las fuentes de Rótova hasta el monasterio.
Se trata de un acueducto gótico mudéjar, un reflejo más de la influencia que han tenido las culturas que pasaron por Ròtova desde sus primeros habitantes hasta nuestros días. Su estructura la conforma una arcada de piedra, y aunque el acueducto original estaba decorado con azulejos tanto de base como ornamentales, muchos de ellos se han perdido. Eso si, aún podemos contemplar una cantidad más que interesante.

miércoles, 22 de abril de 2015

Ermita de Santo Tomás de las Ollas

La Ermita de Santo Tomás de las Ollas está situada en el pueblo del mismo nombre, cerca de Ponferrada, comarca de El Bierzo, en la provincia de León, comunidad autónoma de Castilla y León.

Historia
El nombre de la ermita, tomado del pueblo Santo Tomás de las Ollas, proviene del oficio principal de esa localidad: la alfarería. Proveían de género a la zona del Valle del Oza. La ermita fue donada por el Obispo de Astoga a la comunidad del Monasterio de San Pedro de Montes.

Arquitectura
Su construcción original data del siglo X, después de la cual se efectuaron diversas modificaciones, que terminaron con la de la Sacristía, del siglo XIX. La ermita consta de una nave rectangular con sólo un ábside que, a pesar de tener una planta ovalada, continúa la línea rectangular de la nave en sus muros exteriores.
La techumbre es a dos aguas, de pizarra y se asienta sobre una armadura de madera.
Se accede al ábside desde la nave a través de un doble arco de herradura (arco triunfal) sostenido por pilastras. El ábside, que aloja la Capilla Real, es de construcción anterior a la nave principal y su planta es más estrecha que la de la nave.
En el siglo XII se sustituyó la portada por la que existe actualmente, de estilo románico y de medio punto. Se hicieron otras modificaciones en el siglo XVII, como rebajar la altura de la nave (que anteriormente igualaba a la del ábside), y el añadido de acabados moriscos y revoque de cal en el interior. Se añadió también una capilla al muro norte de la nave con dos contrafuertes diagonales en los vértices que comunican con una puerta de medio punto.

(Wikipedia)

Ermita de Santa María del Monte

En las proximidades de Liesa, sobre una colina a la que podemos ascender por asfalto, encontramos la ermita y los vestigios del antiguo despoblado de Santa María del Monte. El yacimiento se encuentra en los alrededores de la ermita, allí se encontraron restos cerámicos Romanos, y también feluses (monedas) musulmanas entre otras cosas.
En Septiembre de 1984 se realizó una campaña de excavación en la que aparecieron diversas estructuras constructivas y muros de sillarejo.
Todo indica que se trataba de un pequeño castro cuyas viviendas se ubicaban alrededor de la ermita. El templo es una construcción de origen Románico, posiblemente del Siglo XIII, aunque con grandes reformas posteriores.
La ermita es un casetón con grandes contrafuertes en sus muros laterales, cabecera plana y con un pequeño porche en la puerta de entrada. Lo mas destacado son las pinturas de su interior, representan el martirio de San Valero, San Vicente y Santa Catalina.
Esta declarada monumento nacional gracias a estas pinturas, aunque la verdad es que no es nada fácil conseguir las llaves del templo para poder verlas.

(Despoblados de Huesca - Cristián Laglera)

jueves, 16 de abril de 2015

Ermita de San Esteban - Ayera

El acceso a Ayera es por una pista que sale a mano derecha unos pocos metros antes de llegar al pueblo.
Encaramada en un promontorio rocoso se encuentra la arruinada ermita de San Esteban, construcción de estilo Gótico tardío, aunque muy reformada posteriormente. Tampoco se descarta que fuera levantada sobre algún templo de época anterior, bajo ella quizás hubo alguna pequeña población de origen islámico.
En los alrededores de la ermita hay una importante necrópolis de sepulturas excavadas en la roca anterior al templo, las hay de topología antropomorfa y ovalada, están orientadas Este-Oeste como es habitual. Además de las tumbas antropomorfas hay varios silos de grano muy cerca de la ermita, también se encontraron restos de cerámica hispanovisigoda a su alrededor.

(Cristián Laglera)

martes, 14 de abril de 2015

Monasterio de San Pedro de Siresa - Valle de Hecho,

La importancia histórica de San Pedro de Siresa está fuera de toda duda. Situada en plena vía romana, en el camino que atravesaba el Pirineo por el puerto de Palo, su origen es remoto. Se sabe que existió en el siglo IX un monasterio dedicado a San Pedro de gran importancia e influencia. La creciente relevancia de otros focos eclesiásticos como San Juan de la Peña o la catedral de Jaca supone el traslado de la actividad monástica y el inicio de una etapa de decadencia, sólo frenada con algunas intervenciones en su estructura.
No obstante, en el siglo XIII, coincidiendo con el abandono definitivo del edificio, se culminó la última de dos fases de restauración que alteraría notablemente su fisonomía original. Ya a finales del siglo XX, se acometió la más reciente de las numerosas intervenciones con la sustitución de la bóveda de arista por una de medió cañón y la incorporación de un cimborrio sobre el crucero. La iglesia está estructurada en planta de cruz latina de una sola nave articulada en tres tramos y ábside semicircular.
El aspecto externo de San Pedro es cautivador. Su notable dimensión expresa su esplendor pasado. Varios arcos de medio punto ciegos cubren el cuerpo de la nave junto a recios contrafuertes que refuerzan su poderío. El acceso por la zona de los pies destaca por el bello tímpano con el tradicional crismón. El conjunto del templo con la bella localidad de Siresa alrededor componen uno de los conjuntos urbanos más singulares de toda la Jacetania.
Destaca en el interior un Crucificado gótico (siglo XIII) en madera policromada. Fue hallado en los últimos trabajos de restauración en el altar del absidiolo meridional del crucero. Los retablos que visten el templo son, en su mayoría, del siglo XV y pertenecen a varios autores de la escuela aragonesa. Sobresale igualmente la talla de San Pedro labrada en piedra policromada, que perteneció al antiguo retablo mayor de la catedral de Jaca (1604). La tradición asegura que en la pila bautismal fue bautizado el monarca aragonés Alfonso I el Batallador.

(Valle de Hecho)

Iglesia rupestre de Cadalso - Valderredible

La iglesia rupestre de Cadalso, en el término municipal de Valderredible (Cantabria) se encuentra en la localidad de Cadalso, al borde mismo de la carretera que va desde Polientes, capital municipal, hacia Escalada (Burgos), a menos de un kilómetro de Ruerrero y ya cerca de San Martín de Elines.
Se trata de una iglesia  directamente tallada en la roca arenisca, lo que supone aprovechar la geología del valle del Ebro para realizar construcciones religiosas. La cronología de este tipo de manifestaciones rupestres del sur de Cantabria es controvertida, señalándose algún momento de la Alta Edad Media.
Algunos autores abogan por el origen de estos templos prerrománicos en época visigótica por inscripciones aparecidas en otras iglesias, con una cronología anterior al año 711 en que se

inicia la conquista árabe. En el caso de la iglesia rupestre de la Virgen del Carmen se mantiene un amplio marco cronológico: entre el siglo VII y el X.

Descripción
Es una iglesia de tamaño pequeño. Tiene una sola nave de planta rectangular, cubierta por bóveda de cañón y rematada en ábside cuadrangular más estrecho y alto que la nave. Tiene arco triunfal de medio punto. En la fachada de la nave hay un vano abocinado que actualmente está cegado, probablemente la única apertura que existió en origen.
Pueden observarse en la fachada huellas de repiqueteado, que quizá sean de un antiguo porche, hoy desaparecido. En un lado se alza una espadaña.

Se encuentra muy restaurada y con añadidos posteriores, como la mesa del altar, la mencionada espadaña que se alza en un lado y, muy probablemente, las dos ventanas de la cabecera, una redonda y otra rectangular que tiene por encima un grabado en forma de arco.
En el exterior de la iglesia, como ocurre en otras manifestaciones rupestres de Valderredible, hay dos tumbas altomedievales excavadas en la roca. Una de ellas es rectangular y la otra antropomorfa.
Fue declarada Bien de Interés Cultural el 15 de mayo del año 1983.


(Wikipedia)

lunes, 13 de abril de 2015

Monasterio de santo Toribio de Liébana - Potes

En el corazón de la comarca de Liébana, a unos dos Kms. al sur del núcleo urbano de Potes y medio escondido entre los pliegues orográficos del monte de la Viorna, en las estribaciones de los Picos de Europa, hallamos este lugar escogido por unos monjes en los albores del cristianismo en nuestra región para retirarse del mundo y vivir según la regla benedictina.
Tras la invasión musulmana del año 711 y la rápida conquista de la Península, los cristianos que defendían el estado hispano-visigodo se replegaron hacia las montañas cántabro-astúricas e hicieron frente con éxito en la batalla de Covadonga (722), así como en otras escaramuzas que tuvieron lugar en nuestros montes, como en el cercano lugar de Cosgaya, que sirvieron para tomar confianza de sus fuerzas e iniciar la Reconquista. Se constituyó el reino asturiano con don Pelayo, a quien sucedió Alfonso I, hijo de su colaborador el duque Pedro de Cantabria, casado con Ermesinda, hija del caudillo de Covadonga.
Este rey de sangre cántabra pobló y organizó el territorio de Liébana con cristianos de la Meseta, para crear un vacío estratégico como frontera frente a los islamitas en el valle del Duero. Entre ellos vinieron monjes que se instalaron en numerosos lugares de nuestra comarca, fundando monasterios como el de San Martin de Turieno, que andando el tiempo se convertiría en Santo Toribio de Liébana.
Es posible que a mediados del siglo VIII, una vez consolidada la Reconquista en esta zona, se trajesen aquí los restos del obispo Toribio de Astorga y las reliquias del Lignum Crucis -que según la tradición él había traído de Jerusalén- para depositarlas en un lugar seguro como era este monasterio, que ya había adquirido cierto prestigio en el territorio cristiano.

Monasterio de San Pedro de Roda - Port de la Selva

El monasterio benedictino de San Pedro de Roda se halla en el término municipal de Port de la Selva en la provincia de Gerona. Construido en la falda de la montaña de Verdera por debajo de las ruinas del castillo de San Salvador de Verdera que le había dado protección, con una vista excepcional sobre la bahía de Llansá y Port de la Selva, al norte del Cabo de Creus. Cerca del monasterio están las ruinas del poblado medieval de la Santa Cruz de Roda, del que sólo queda en pie su iglesia de estilo prerrománico dedicada a Santa Elena.

Historia
Fue restaurado a raíz de la publicación del libro que presentó el hallazgo y análisis de un reducido maletín conteniendo reliquias identificables como de San Pedro Apóstol que en el año 610 fueron alejadas por mar de la ciudad de Roma donde habían sido veneradas en la cripta subterránea de la Antigua Basílica de San Pedro. Allí nunca regresaron.
Dentro de un «maletín» decorado con láminas de hueso, y envuelto con un delantal a la medida del pontífice Gregorio Magno había diminutos relicarios. Además incluyó en su interior una ara portátil (con inscripciones) destinada a celebrar misa los religiosos custodios durante su travesía marítima, cuando Roma estuvo seriamente amenazada por una invasión oriental.
El lote de relicarios (sin tapa) fue accidentalmente recuperado justo doce siglos después de su ocultación en el muro de la cripta subterránea bajo el altar mayor de San Pedro de Roda. Las excavaciones arqueológicas posteriores a 1990 dieron muy buenos resultados, promoviendo incluso la restauración de todo el complejo abacial, y en especial la iglesia.
Hasta descubrirse dichas reliquias, era imposible justificar las vastas dimensiones de la iglesia y del monasterio, al ser un sector muy aislado en la costa del golfo de Rosas, pero posteriormente se hallaron allí varios tesoros: Monedas de oro y plata, antiguas baldosas de cerámica, e incluso pinturas románicas en los muros de un claustro inferior, desconocido hasta mediados del siglo XX.
Se desconoce el verdadero origen del monasterio, lo que dio lugar en el pasado a especulaciones y leyendas, como la de la fundación por monjes que desembarcaron en la zona con los restos de San Pedro y otros santos, que debían custodiar para no ser profanados por las hordas bárbaras que caían sobre Roma. Pasado el peligro, el papa Bonifacio IV habría mandado construir el templo. Sin embargo, la primera documentación de la existencia del establecimiento data del año 878 siendo mencionado como una simple celda monástica consagrada a San Pedro, pero no es hasta el año 945 cuando se considera un monasterio benedictino independiente, regido por un abad. Ligado al condado de Ampurias, llega a su máximo esplendor entre los siglos XI y XII. En él se celebran jubileos hasta su decadencia en el siglo XVII. Su importancia creciente lleva a convertirlo en un punto de peregrinaje de la época. A partir del siglo XVII es saqueado en varias ocasiones y en 1793 fue abandonado por la comunidad benedictina que se trasladó a Vila-sacra y, finalmente, se instaló en Figueras en 1809 hasta que fue disuelta. En 1930 fue declarado monumento nacional, y en 1935 la Generalidad de Cataluña inicia las primeras restauraciones.


El elemento arquitectónico
El conjunto se construye en terrazas, dada su ubicación. El claustro del siglo XII es la parte central del conjunto. En torno a él se distribuyen el resto de construcciones. La Iglesia, consagrada en el año 1022, es el máximo exponente del grupo arquitectónico. De estilo románico sin comparación con las corrientes de su tiempo, aunque sugerente de la arquitectura tardorromana. Tiene planta de cruz latina con tres naves con bóveda de cañón, que son delimitadas por una doble columnata con capiteles de influencia corintia. La doble columnata descansa sobre un alto zócalo y en los laterales, unas columnas adosadas aguantan los arcos de medio punto que separan las naves. Las columnas adosadas a los pilares proceden de alguna construcción romana anterior.
La nave central es espléndida y de gran dimensión, con un deambulatorio en el ábside, que parece continuarse por las dos naves laterales. Bajo el ábside se encuentra la cripta.
Esta iglesia sintetiza con originalidad una serie de corrientes arquitectónicas anteriores, como la carolingia, el prerrománico y las construcciones romanas, por todo ello es considerada uno de los principales exponentes del románico en Cataluña.
En la fachada de poniente del monasterio se alza el campanario del siglo XII, de planta cuadrada y de influencias lombardas del siglo anterior. A su lado una torre de defensa, o del homenaje, que probablemente se inició en el siglo X pasando posteriormente por un largo proceso de construcción y reformas.


(Wikipedia)

viernes, 10 de abril de 2015

Monasterio de Sant Aniol d'Aguja - Montagut y Oix

Este monasterio fue fundado en el año 859 por monjes benedictinos. En el lugar funcionaba el antiguo santuario del mismo nombre,  se decía que el santo curaba el mal de ojos y otros males con el agua que brotaba de los muros de la cueva del Abad, que esta situada junto a la iglesia y a la que se accede bajando unos escalones.
Con el tiempo la iglesia se transformo en un polo de atracción de peregrinos, los que en la actualidad fueron sustituidos por excursionistas atraídos por vistas como los gigantescos riscos de Gitarriu y por sus pozos y caídas de agua cristalina.
Esta zona es ideal para practicar senderismo en verano y bañarse en algunos de los pozos de agua helada.

La iglesia de Sant Aniol d'Aguja fue declarada " Bien de interés Cultural " en 1983.

(Foto: Wikipedia)

Roncesvalles - Auñamendi

Las vías de peregrinación hacia Santiago traspasan la barrera pirenaica mayoritariamente por dos puntos. Uno de ellos es el puerto de Somport en Huesca donde el Hospital de Santa Cristina acogía a los peregrinos que procedía de la zona Sudeste de Europa por Arles y Toulouse. El segundo es Roncesvalles. En él convergen tres grandes rutas centroeuropeas: las procedentes de París, Vezelay y Le Puy.
La fama de Roncesvalles se remonta a un hecho acaecido en el año 778. Un ataque por emboscada de vascones a la retaguardia del ejército de Carlomagno en un desfiladero pirenaico supuso la primera derrota de sus ejércitos. Allí murió Roldán haciendo sonar su olifante e intentando romper su espada. El mítico "Cantar de Roldán" nombra quince veces a Roncesvalles como sitio de esta gesta.
No hay acuerdo en el mundo científico sobre el lugar exacto de esa batalla. Hay notables indicios de que pudiera haber sido en las inmediaciones de Siresa en la zona que llaman "corona de los muertos" donde campañas arqueológicas han exhumado numerosos restos de armamento medieval. No sería improbable, por cuanto esa vía, la de Arles y Toulouse no hizo sino consolidar la vía romana de cuya existencia se guarda epigrafía de la época en Siresa.
De una u otra forma, la tradición ya había decidido que el lugar fue Roncesvalles y de ahí su fama más basada en la leyenda que en realidades materiales en el lugar.
Los vestigios materiales más antiguos que se hallan en relación con este hecho se sitúan en el llamado "Silo de Carlomagno" o "Sancti Spiritus". Es una capilla funeraria abierta por tres de sus cuatro lados. Solo al este esta cerrada. En sus otros tres lados se abre una arquería a modo de claustro que es obra del XVII. En la actualidad tiene como finalidad ser el cementerio de esta localidad en la que apenas viven 28 vecinos.
Al interior hallamos una especie de podio erigido sobre una profunda cripta cubierta con bóveda de medio cañón de eje norte sur y edificada con piedra apenas desbastada. Sobre ella y sobre el podio, cuatro nervaduras que se cruzan en lo alto, sustentan la bóveda que cubre la parte superior de esta capilla funeraria. La cripta es datable en el Siglo XII y los numerosos restos óseos que en ella hay a la vista son mayoritariamente procedentes de osarios medievales hallados en las obras del pueblo. Su finalidad fue de depósito de cadáveres, bien fuera a consecuencia de una gran batalla, o de pestes medievales.
En el año 1132 comienza la historia del Hospital de Roncesvalles, por traslado a este lugar del existente en el alto de Ibañeta. Al lado norte del Silo de Carlomagno hay una pequeña capilla del XVII, la iglesia de Santiago. De hechura y cubierta góticas, quizá lo más antiguo de la misma sea su maltrecho crismón trinitario situado sobre la clave de la entrada.
La Colegiata de Santa María originaria del XIII fue promovida por el rey Sancho el Fuerte. En la actualidad, lo que vemos es producto de la reforma al interior del XVII y de la rehechura de su hastial en 1840. Su aspecto interior neogótico, el ambiente de recogimiento, sus tres naves con triforio... bien merecen la pena una visita.
Aún hay otro lugar interesante de visitar, una vez llegados hasta aquí al aire de la leyenda. Se trata de la Sala Capitular o capilla de San Agustín, del Siglo XIV. Desde 1912 acoge el mausoleo del rey Sancho "El Fuerte" muerto en 1234. Su tumba se hallaba en la Colegiata y fue destruida en el XVII. Pudieron recogerse sus fragmentos y reconstruirse.



jueves, 9 de abril de 2015

Monasterio de San Martín de Mayrit

Fundado como un priorato dependiente del monasterio de Santo Domingo de Silos, podemos decir que la abadía benedictina de San Martín fue el primer convento construido en Madrid, si bien en un principio, su vida transcurrió independientemente de las autoridades de la villa.
A pesar de que diversos cronistas sostienen un origen mozárabe, el primer dato que tenemos sobre la existencia de San Martín de Mayrit es de 1126, año en el que el rey Alfonso VII le concede facultad para poblar el arrabal de su mismo nombre. Dicho arrabal se encontraba fuera del recinto de la villa, en las inmediaciones de la puerta de Balnadú, por lo que estrictamente hablando, en un principio -tal y como anteriormente apuntamos- el convento no dependía de la jurisdicción de la villa.
En efecto, la «carta puebla» otorgada por Alfonso VII concedía al monasterio el privilegio para que el arrabal de San Martín -llamado entonces «vicus Sancti Martini»- se poblara conforme a los fueros de los conventos de Silos y Sahagún, es decir, era el prior de San Martín quien tenía la jurisdicción, civil, criminal y eclesiástica de sus moradores. Lógicamente, pronto empezaron los enfrentamientos jurisdiccionales con el concejo madrileño, que si bien en un principio fueron favorables al monasterio -en 1295 Sancho IV confirma sus privilegios-, entre 1465 y 1480 se integraron en la jurisdicción del Concejo de Madrid.
Debió ser por tanto en torno a esta época cuando San Martín se convierte definitivamente en una de las parroquias de la ciudad. Desde ese momento, la ya parroquia-convento alcanzó una gran preponderancia en la villa, hasta tal punto que durante el Antiguo Régimen fue la parroquia más importante de Madrid tanto en población como en recursos, y además, las dimensiones de su circunscripción parroquial fueron tales que hubieron de crearse dos anejos parroquiales que complementaran sus funciones parroquiales: San Ildefonso (1619) y San Marcos (1632).
En 1600, San Martín se independizó de Santo Domingo de Silos y se le dio a su prelado el título de Abad; no obstante, la antigua casa matriz se siguió reservando algún derecho como el de nombrar a un monje de silos abad de San Martín, tres de cada seis años.
En cuanto al edificio, se trataba de un basto recinto que se situaba sobre la actual manzana -que atravesada por la calle de Francisco Piquer-, forman las calles Arenal, Hileras, plaza y calle de San Martín.
Lo más destacable era la iglesia, remodelada entorno a 1600 bajo la dirección del arquitecto Gaspar Ordóñez. Según Ponz, era de orden dórico regular, y de unas dimensiones pequeñas para tanta feligresía. Era muy interesante la capilla mayor -labrada por Alonso Muriel y Valdivieso, señor de Torrejón del Rey y secretario de cámara de Felipe III-, así como la capilla del Tesorero, edificada en 1535 por Alonso Gutiérrez de Toledo, contador mayor de Carlos V, y que en el siglo XVIII fue convertida en la capilla de Nuestra Señora de Valvanera por la Congregación de naturales de la Rioja.
Iglesia y convento desaparecieron para siempre durante el siglo XIX; la iglesia -situada en la fachada norte- fue derribada durante el reinado de José Bonaparte, y su solar sirvió para ampliar la plaza de San Martín. En cuanto al monasterio, en 1836, durante la desamortización de Mendizábal, pasó a titularidad del Estado quien lo dedicó a diversos usos; oficinas del Gobierno Civil, Diputación Provincial, Tribunal y Bolsa de Comercio, Consejo de Sanidad, y cuartel de la Guardia Civil. Demolido en 1868 durante el sexenio revolucionario, su lugar lo ocupa hoy el edificio de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, realizado entre 1870 y 1875, según un proyecto del arquitecto Fernando Arbós.

Monasterio de Rueda - Sástago

Se encuentra situado a 74 kilómetros de Zaragoza, en dirección a Castellón. Si bien se levanta a orillas del río Ebro, frente a la localidad de Escatrón, el monasterio se encuentra enclavado en terrenos del término municipal de Sástago.
Como avanzada para la colonización y evangelización de nuevas tierras fronterizas, practicamente deshabitadas, los reyes de Aragón impulsan el asentamiento. En un tramo navegable aprovechando los recursos de una vega fertil y humeda, con numerosas islas y riberas boscosas, una laguna salina en explotación y montes cercanos para el pastoreo.
El origen del Monasterio de Rueda se inicia en 1152 con la fundación de la abadía de Nuestra Señora de Saltz realizada por los monjes de Gimont, que a su vez procedían de la casa madre Morimond. En 1162, a partir de la cesión de tierras en Burjazud (Villanueva de Gállego), se fundó la abadía de Juncería, precedente inmediato de Rueda.
Finalmente, en 1182 el rey Alfonso II de Aragón cede a los monjes el castillo y villa de Escatrón, Zaragoza. Se trata de un emplazamiento a orillas del Ebro, más acorde con el espíritu cisterciense, dotado de territorio por colonizar, donde llegarán a partir de 1202 para fundar el actual monasterio. Poco después comenzarán las obras que se prolongarán durante varios siglos, sufriendo los altibajos económicos del Reino de Aragón y de la comunidad monástica en particular.
Tras los pasos previos a la instalación definitiva de los monjes en Rueda, la actividad constructiva va a desarrollarse durante todo el siglo XIII en sus ámbitos fundamentales. En 1238 se consagraba la iglesia, y en 1292 todavía se confirmarán privilegios relacionados con la extracción de piedra y madera para la obra. Pero hasta la segunda mitad del siglo XIV y principios del XV no puede considerarse cerrado el conjunto de la fábrica medieval con las últimas fases de la iglesia.
En  este momento quedaría configurado no solo el núcleo medieval que hoy podemos admirar, sino también una serie de dependencias complementarias como la zona de conversos, estancias agrícolas, antiguo palacio del abad, etc. Estos espacios se desarrollan en el marco del entorno de la cilla y en el de la plaza de San Pedro. Durante los siglos XVI y XVII se irán sustituyendo hasta configurar la actual plaza de proporciones monumentales, destacando por su calidad la galería herreriana que une el nuevo Palacio Abacial con el conjunto medieval. Varias décadas más tarde, detrás del claustro se construirán la gran nave de los nuevos dormitorios y el noviciado, actualmente en estado semirruinoso.
Desde los primeros momentos de la construcción del monasterio, también se inician las obras de infraestructura hidráulica. Consisten en el azud y la noria o rueda que elevaba el agua del río hasta el acueducto de factura gótica, en parte visible y en parte subterráneo, que reparte el agua por el conjunto monástico, siguiendo las disposiciones propias de la Orden.
Con la desamortización de Mendizábal, a resultas de los decretos de 1836 y 1837, los bienes del monasterio serán utilizados para labores agrícolas, el patrimonio artístico se dispersará y buena parte del mismo resultará destruido.
Ya recientemente, las edificaciones postmedievales y la huerta son cedidas por su último propietario a la Diputación General de Aragón, en el año 1990. La titularidad de la zona medieval del monasterio, que desde la desamortización había pertenecido al Estado, en 1998 fue traspasada a la Diputación General de Aragón, con el compromiso de impulsar su restauración.
La Puerta Real, a la que conduce el camino de llegada, ha sido el acceso más monumental del monasterio desde que se construyera a principios del siglo XVII. Fue decorada en el XVIII con una serie de esculturas de temas bernardos. Una vez atravesado el amplio zaguán, se puede apreciar la totalidad del conjunto de la Plaza de San Pedro, cerrado al oeste por el barroco Palacio Abacial, que se une al núcleo medieval a través de una magnífica galería de estilo herreriano, de proporciones únicas en Aragón. En el lado norte de la plaza se encuentra la antigua hospedería y otras edificaciones de menor importancia. El frente lo ocupan los pies de la iglesia con una sencilla portada gótica, y el cierre de la galería occidental del claustro, al que también puede accederse a través de una bella portada situada bajo la galería. La iglesia responde a uno de los modelos más sencillos entre las tipologías del Císter: tres naves con triple cabecera plana, sin crucero y cubierta con bóvedas de crucería simple. A pesar de su temprana fecha de consagración, en 1238 , el edificio no parece que se terminó hasta el periodo bajomedieval. Incluso se constata un cambio de obra, ya que se pasa del sillar al ladrillo y de los ventanales góticos a los de tracería mudéjares. En el lado del Evangelio se abren capillas de diversa cronología, conservándose las de Santa Bárbara y la de San Bernardo, de decoración barroca, a ambos lados de la primitiva capilla del Santo Cristo. Junto a la cabecera y en el lado opuesto se encuentra la sacristía medieval, muy reformada, y un oratorio barroco decorado con esgrafiados.
Desde la iglesia se accede al claustro, en torno al que se distribuyen las dependencias y se articula la vida monástica. El claustro también sufrió un lento proceso constructivo, siendo más antigua la galería este donde se ordenan la sala capitular con una portada inigualable y con las tumbas de varios abades, la escalera al dormitorio, el locutorio desde el que se accede a la cárcel, y, a continuación, el paso a la huerta y la sala de los monjes en el ángulo sudeste. En la galería meridional se encuentra, en primer lugar, el calefactorio, el refectorio con el pabellón de la fuente o lavatorio enfrentado, y la cocina. El dormitorio ocupa toda el ala capitular en su planta superior, con una pequeña estancia independiente para el abad, junto a la iglesia, y con un calefactorio nuevo añadido al medieval en el ángulo opuesto. También existió un sobreclaustro añadido, hoy desaparecido, del que se conserva una galería de arquillos recayente a la plaza de San Pedro.
Desde el dormitorio del abad, puede accederse a la torre mudéjar. Desde el cuerpo barroco superior se obtiene una visión inigualable de todo el conjunto.
Saliendo por el claustro junto a la cocina, es imprescindible visitar la cilla - almacén de víveres -, interesante construcción de dos plantas de concepciones arquitectónicas muy diferentes.
De este conjunto medieval destaca la integridad de conservación de las dependencias básicas de la traza ideal de los monasterios cistercienses, destacando por su calidad excepcional la sala capitular y el refectorio con su púlpito para el lector. A través de la decoración de las galerías del claustro se puede seguir la evolución cronológica y formal del proceso constructivo y como desde la primera decoración de motivos estrictamente vegetales o geométricos (siglo XIII), se pasa a los modelos figurativos (siglo XIV).
Terminado el recorrido del núcleo principal, en el área del cementerio pueden verse los restos de los dormitorios barrocos y las ruinas del molino de aceite. Imprescindible resulta acercarse hacia el Ebro por el camino exterior, para observar, a distancia, las estructuras de la noria y el acueducto, que derivan el agua al monasterio a través de conducciones que pueden observarse en algunas dependencias, y los restos del molino harinero anexo, junto al paisaje de ribera de las islas conformadas en el río por el azud.
Desde que el Gobierno de Aragón asumió la restauración del conjunto monumental se han sucedido numerosas actuaciones, iniciadas bajo las pautas del Plan Director redactado en 1991, tras realizar los estudios de todos los aspectos precisos para el conocimiento del monasterio y su entorno.
El estado de abandono al que había llegado el monasterio motivó que hubiera que acometer todo tipo de obras, desde la dotación de las infraestructuras más elementales hasta el desescombro de algunas construcciones añadidas a las dependencias medievales. Mientras tanto, se iniciaban las obras de restauración atendiendo a las cuestiones más urgentes, con permanentes seguimientos arqueológicos, que iban descubriendo la integridad de las estructuras medievales bajo la aparente ruina. Así se configuró el monasterio cisterciense que hoy podemos contemplar como ejemplar único en su traza. Gracias al trabajo realizado, la restauración de la totalidad de las dependencias fundamentales culminó en el año 2003, abriéndose al público su recorrido con visitas guiadas.

(Wikipedia)

miércoles, 8 de abril de 2015

Ermita de la Santa Cruz - Contranquil

Ubicada en Contranquil tiene un destacado valor histórico debido a la antigüedad de su fundación, sobre un dolmen, en el 437.
Reedificada por el rey Favila en el 737 para custodiar la Cruz de la Victoria, se cree le sirvió de tumba.
La última reedificación es posterior a la guerra civil, dejando al descubierto el dolmen, 3.000 a.C., del que son originarios los bloques laterales.

Dolmen
Se trata de un monumento funerario el 4.000 A.C, formado por un montículo artificial en cuyo interior se localiza una cámara sepulcral compuestas por varias lajas de piedra. Se sitúa en el interior de la Ermita de Santa Cruz.

(Ayuntamiento de Cangas)

Convento de Nª Sª de los Ángeles de la Bien Parada

Historia:
El convento franciscano de Nuestra Señora de los Ángeles de la Bien Parada fue edificado en su mayor parte en el segundo tercio del siglo XVII, con añadidos del siglo XVIII.  De estilo barroco, el conjunto llegó a albergar una facultad de Teología y Música.
Hacia 1827 tan solo lo habitaban 5 religiosos. Tras la desamortización de 1844 fue vendido a un particular que utilizó el claustro y las dependencias del convento como establo.
En 2005 el ayuntamiento de Abadía inició un expediente de expropiación y en la actualidad ha pasado a ser de titularidad municipal y se han dado los primero pasos para su puesta en valor.
La imagen del Cristo de la Bien Parada, perteneciente al Convento, se conserva en la Iglesia de Santo Domingo de Abadía.
  
Descripción:
El Convento está compuesto por iglesia, sacristía, capilla, claustro adosado al lado norte de la iglesia  y dependencias conventuales, de las que hoy se conserva la hospedería.  Se extiende a lo largo de dos hectáreas de terreno, parte del cual es explotado en la actualidad como huerto.
Del conjunto arquitectónico destaca la austeridad y simplicidad. La iglesia, está formada por una sola nave y tres crujías.  De éstas, la primera corresponde a la capilla mayor. A esta estructura diáfana se adosaron al lado de la epístola dos piezas de planta cuadrada: la sacristía, abierta al presbiterio, y la “Capilla del Santo Sepulcro”, que comunica con la primera crujía de la nave y a la que se añade un camarín en el muro sur. El sotocoro, al que da acceso un arco carpanel, utiliza dos tramos de bóveda de medio cañón con lunetos, recogiendo su empuje en los muros dos pilastras. Bajo el sotocoro se abren dos puertas: la de acceso al templo y la reglar por el lado del evangelio, con jambas y dinteles de cantería. Particularmente interesante es la primera, con blasones de los duques de Alba (Álvarez de Toledo).
El claustro data del siglo  XVII. De planta cuadrada y dos pisos y líneas muy puras. En torno a él se abren numerosas vanos adintelados que dan paso a las diferentes dependencias. La crujía oeste del claustro se destinó a zona de habitaciones, como lo demuestran los numerosos compartimentos en los que fue dividida para conformar las celdas, cuatro abajo y cinco arriba. De igual modo la crujía norte acogía cuatro celdas por planta. Desde la crujía este se accedía al refectorio, a la sala De profundis,a la cocina y despensa. En el lado suroccidental y en línea con la fachada del templo se ubicaba la zona de servicios. En el ángulo sureste se ubican una serie de salas realizadas en el siglo XVIII. La hospedería fue edificada en su mayor parte durante el segundo tercio del siglo XVII, con añadidos importantes en el siglo XVIII.
 
Grado de protección:
Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, con fecha 27 de abril de 2012 (DOE Nº 85 de 4 de mayo de 2012)
Han sido ejecutadas algunas actuaciones por parte del Ayuntamiento, como el cerramiento de ventanas con valla metálica para evitar el expolio, además de haber sido apuntalados algunas de las paredes. Sin embargo, aún no se ha recuperado la cubierta, lo que hace que el deterioro de la ruina siga aumentando.

(Hispania Nostra)

martes, 7 de abril de 2015

Monasterio de la Rábida - Palos de la Frontera

Es un monasterio franciscano en el término municipal de Palos de la Frontera, en laprovincia de Huelva. Éste fue un lugar importante para la historia de España pues en su clausura tuvieron lugar las largas conversaciones entre los frailes Fray Antonio de Marchena y Fray Juan Pérez y Colón durante las cuatro visitas que hizo. Los frailes ayudaron y apoyaron a Colón ante los Reyes Católicos. Se encuentra en la ruta llamada Lugares colombinos

Monasterio de Santa María de Obarra - Ribagorza

La iglesia del antiguo Monasterio de Santa María de Obarra es una de las construcciones románicas más primitivas más importantes de todo el patrimonio español.
Se sabe que este cenobio se fundó a mediados del siglo IX, convirtiéndose pronto en importante centro espiritual de Ribagorza.
La iglesia que podemos ver hoy probablemente se edificó entre las últimas décadas del siglo X y primeras del XI en un estilo románico lombardo muy primitivo e inicial.
A ello se debe la tendencia a la horizontalidad. Es de planta basilical, de tres larguísimas naves de desigual altura (la central es más alta). La cabecera tiene tres ábsides de planta semicircular.
La única animación mural es la de las lesenas y arquillos lombardos, que en los ábsides se convierten en nichos muy atractivos estéticamente por sus efecto de claro oscuro.
A unos pocos metros se encuentra otra pequeña ermita románica, la de San Pablo, obra ya del siglo XII.
El conjunto de ambos templos rodeados de altas montañas es un verdadero espectáculo para el ojo y el espíritu.


(Arteguías)


lunes, 6 de abril de 2015

Basílica de San Isidoro de León

La Real Colegiata Basílica de San Isidoro o, simplemente, San Isidoro de León, es un templo cristiano ubicado en la ciudad de León, en España. Es uno de los conjuntos arquitectónicos de estilo románico más destacados de España, por su historia, arquitectura, escultura, y por los objetos suntuarios románicos que se han podido conservar. Presenta la particularidad de tener un Panteón Real ubicado a los pies de la iglesia, con pintura mural románica y capiteles excepcionales, todo lo cual hace que sea pieza única del mundo románico de la época. El conjunto fue construido y engrandecido durante los siglos XI y XII.
En su origen fue un monasterio dedicado a San Pelayo, aunque se supone que anteriormente se asentaba en sus cimientos un templo romano.
Con el traslado de los restos de San Isidoro, obispo de Sevilla, Doctor de las Españas a León, se cambió la titularidad del templo.
El edificio de la iglesia conserva algunos vestigios románicos de la primera construcción de Fernando I y Sancha. El Panteón y las dos puertas de su fachada sur, llamadas Puerta del Cordero y Puerta del Perdón, más la Puerta Norte o Capitular, son las primeras manifestaciones del arte románico en los territorios leoneses. Con el transcurso del tiempo se hicieron modificaciones y añadidos góticos, renacentistas y barrocos.
Es Monumento Histórico Artístico desde el 9 de febrero de 1910

Abadía de San Juan de Cenero - Sotiello

La Iglesia y antigua abadía de San Juan de Cenero se encuentra en el pueblo gijonés de Sotiello.
De orígenes románicos (año 1260), se amplió en 1776 y se restauró en la posguerra al sufrir en 1936 un incendio que destruyó el edificio, el Cristo de la Abadía, una Piedad románica y numerosos documentos. De su origen románico se conserva el arco triunfal y la portada occidental, con capiteles ornamentados. La portada presenta un arco polilobulado y tres grandes arquivoltas, con seis capiteles decorados con animales y motivos fantásticos. El arco de triunfo, apuntado, repite los motivos en sus capiteles que la portada. Destaca en el pórtico una representación de los restos romanos de la parroquia, como un trozo de mosaico de la Villa Romana de Veranes. Dentro de la iglesia se conserva el sepulcro (siglo XVI) de los primeros abades, los Valdés de Trubia.

miércoles, 1 de abril de 2015

Santuario de Bruis - La Fueva

El Santuario de Bruis es un gran centro devocional de La Fueva, Huesca.
Fue construido en los siglos XVI y XVII y reformado en el XIX aunque su origen es anterior, quizás una pequeña ermita románica de la que nos ha quedado la imagen de la Virgen del siglo XII. La imagen de la Virgen de Bruis es una talla del siglo XII-XIII, que goza de gran devoción en la zona y a la que se le atribuyen algunos hechos milagrosos, como el acabar con una plaga de langostas tras ser trasladada en procesión a la cercana ermita de Santa Brígida. 
  Una antigua romería a dicha ermita el día 8 de mayo, rememora este suceso ocurrido en el siglo XVIII

Iglesia de San Miguel de Escalada - Gradefes

La célebre iglesia de San Miguel de Escalada es uno de los más notables edificios prerrománicos españoles de ese controvertido periodo del siglo X que algunos siguen denominando Arquitectura Mozárabe y otros como Arquitectura de Repoblación, pues obedece al movimiento de expansión territorial por la Meseta Norte del Reino de Asturias -prolongado en el de León- por aquellos tiempos del Emirato y Califato de Córdoba.
San Miguel de Escalada está datada en torno al año 913 y sirvió de monasterio para una comunidad de mozárabes emigrada desde Córdoba. Se encuentra en el municipio de Gradefes. Su planta es sencilla y de conformación nítida: planta basilical dividida en 3 naves. Estas naves se separan entre sí al modo clásico, es decir, con sendas arquerías de arcos de herradura de conformación califal (de rosca más acusadamente ultrasemicircular que los arcos visigóticos).Aunque no sobresale en planta, entre el cuerpo de naves y la cabecera hay un espacio rectangular perpendicular que haces las veces de transepto, espacio que estaría destinado al clero. La cabecera está formada por tres ábsides rectangulares al exterior (muros planos) pero de planta ultrasemicircular al interior. La cubrición de las naves es con armadura de madera, menos los ábsides que cuentan con bóvedas gallonadas similares a las empleadas en los mihrabs de las mezquitas andalusíes.
Se ha conservado el iconostasios de la nave central que separaba ésta del transepto y la cabecera, formado por pilares cruciformes. Hay que recordar que la liturgia hispana que estuvo viva durante toda la Alta Edad Media hasta su sustitución por la liturgia romana a finales del siglo XI exigía, entre otras cosas, la consagración del pan y del vino sin la observación de los presentes, de ahí que también las iglesias mozárabes como ésta dispusieran de iconóstasis o iconostasio, estructura arquitectónica de origen bizantino que con ayuda de cortinas u otros materiales cerraba la cabecera en el momento de dicha consagración.
Las entradas al templo son laterales y en el oeste, no existiendo pórtico avanzado como en las iglesias de la Arquitectura Asturiana.
Se trata de la iglesia de un monasterio modesto lo que se traduce en la ausencia de grandes ornatos, al menos en su estado actual. Lo que si se aprecia es los artífices que la edificaron es sabiduría arquitectónica ya que lograron crear un espacio equilibrado mediante la mayor anchura de la nave central que, además, es más alta que las laterales lo que permite la iluminación directa mediante vanos la parte superior de los muros.
Una de las piezas más notables desde el punto de vista plástico es la galería porticada o pórtico adosado al costado meridional que parece es obra ligeramente posterior. Está constituido por una serie de arcos también de herradura califales que apoyan sobre columnas exentas.
La función de estos pórticos fue múltiple, especialmente de tipo funerario pero también penitencial pues quienes no podían acceder a la iglesia tenían que estar en el pórtico durante la celebración de las misas.
La presencia de pórticos laterales en la arquitectura asturiana y mozárabe se prolongaría con gran éxito décadas en el románico. Precisamente, románica es la gruesa torre que se encuentra en el lado sur y de la que sobresalen los ventanales ajimezados.

(Arteguías)