jueves, 9 de abril de 2015

Monasterio de San Martín de Mayrit

Fundado como un priorato dependiente del monasterio de Santo Domingo de Silos, podemos decir que la abadía benedictina de San Martín fue el primer convento construido en Madrid, si bien en un principio, su vida transcurrió independientemente de las autoridades de la villa.
A pesar de que diversos cronistas sostienen un origen mozárabe, el primer dato que tenemos sobre la existencia de San Martín de Mayrit es de 1126, año en el que el rey Alfonso VII le concede facultad para poblar el arrabal de su mismo nombre. Dicho arrabal se encontraba fuera del recinto de la villa, en las inmediaciones de la puerta de Balnadú, por lo que estrictamente hablando, en un principio -tal y como anteriormente apuntamos- el convento no dependía de la jurisdicción de la villa.
En efecto, la «carta puebla» otorgada por Alfonso VII concedía al monasterio el privilegio para que el arrabal de San Martín -llamado entonces «vicus Sancti Martini»- se poblara conforme a los fueros de los conventos de Silos y Sahagún, es decir, era el prior de San Martín quien tenía la jurisdicción, civil, criminal y eclesiástica de sus moradores. Lógicamente, pronto empezaron los enfrentamientos jurisdiccionales con el concejo madrileño, que si bien en un principio fueron favorables al monasterio -en 1295 Sancho IV confirma sus privilegios-, entre 1465 y 1480 se integraron en la jurisdicción del Concejo de Madrid.
Debió ser por tanto en torno a esta época cuando San Martín se convierte definitivamente en una de las parroquias de la ciudad. Desde ese momento, la ya parroquia-convento alcanzó una gran preponderancia en la villa, hasta tal punto que durante el Antiguo Régimen fue la parroquia más importante de Madrid tanto en población como en recursos, y además, las dimensiones de su circunscripción parroquial fueron tales que hubieron de crearse dos anejos parroquiales que complementaran sus funciones parroquiales: San Ildefonso (1619) y San Marcos (1632).
En 1600, San Martín se independizó de Santo Domingo de Silos y se le dio a su prelado el título de Abad; no obstante, la antigua casa matriz se siguió reservando algún derecho como el de nombrar a un monje de silos abad de San Martín, tres de cada seis años.
En cuanto al edificio, se trataba de un basto recinto que se situaba sobre la actual manzana -que atravesada por la calle de Francisco Piquer-, forman las calles Arenal, Hileras, plaza y calle de San Martín.
Lo más destacable era la iglesia, remodelada entorno a 1600 bajo la dirección del arquitecto Gaspar Ordóñez. Según Ponz, era de orden dórico regular, y de unas dimensiones pequeñas para tanta feligresía. Era muy interesante la capilla mayor -labrada por Alonso Muriel y Valdivieso, señor de Torrejón del Rey y secretario de cámara de Felipe III-, así como la capilla del Tesorero, edificada en 1535 por Alonso Gutiérrez de Toledo, contador mayor de Carlos V, y que en el siglo XVIII fue convertida en la capilla de Nuestra Señora de Valvanera por la Congregación de naturales de la Rioja.
Iglesia y convento desaparecieron para siempre durante el siglo XIX; la iglesia -situada en la fachada norte- fue derribada durante el reinado de José Bonaparte, y su solar sirvió para ampliar la plaza de San Martín. En cuanto al monasterio, en 1836, durante la desamortización de Mendizábal, pasó a titularidad del Estado quien lo dedicó a diversos usos; oficinas del Gobierno Civil, Diputación Provincial, Tribunal y Bolsa de Comercio, Consejo de Sanidad, y cuartel de la Guardia Civil. Demolido en 1868 durante el sexenio revolucionario, su lugar lo ocupa hoy el edificio de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, realizado entre 1870 y 1875, según un proyecto del arquitecto Fernando Arbós.

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