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jueves, 25 de junio de 2015

Iglesia parroquial de San Juan Bautista - Mont de Roda

Situado en las vertientes montañosas que ciñen el río Isábena por el este se encuentra el disperso núcleo del Mont de Roda, situado a no excesiva distancia de la carretera que enlaza las poblaciones de Graus con Roda de Isábena. Llegaremos por una pista en buen estado que nace junto al caserío de La Roca, son algo más de dos kilómetros aptos para todo tipo de vehículos.
Un total de ocho caseríos o masos componían la población Mont de Roda, sus nombres son los siguientes: La Llecina, San Román, casa Virar, casa Chordy, Casa Latorre y las todavía habitadas casas de La Colomina y La Roca, además del propio núcleo de Mont de Roda.
Centrándonos precisamente en este último núcleo, Mont de Roda, destaca la iglesia parroquial de San Juan Bautista, con el pequeño cementerio anejo.
Fue un templo levantado a finales del siglo XVII o quizá a primeras fechas del XVIII. Es un templo de una sola nave, con cuatro capillas laterales y cabecera poligonal orientada al este. Tanto la nave como las capillas cubren con bóvedas de medio cañón. La torre campanario está adosada a su muro suroeste, es de un solo cuerpo y tres pisos. Su estado actual solo puede catalogarse como ruinoso, una buena parte de su cubierta yace derruida en el suelo y el acceso se realiza por un boquete abierto en una de las capillas.
Del resto de aldeas deshabitadas pertenecientes a Mont de Roda merece mención especial La Llecina, pequeño y arruinado núcleo pero no exento de interés arquitectónico con su torre defensiva y sus no menos interesantes ruinas de una pequeña capilla románica. También destaca casa Latorre, es una casa de grandes dimensiones deshabitada pero en buen estado de conservación situada a escasos 300 metros al sur de Mont de Roda.


(Cristián Laglera)

miércoles, 24 de junio de 2015

Monasterio de Santa María de Valdediós - Villaviciosa

Para ir a este "valle de Dios" situado en el valle de Boides, no es necesario alejarse mucho de Villaviciosa, pues se encuentra a no más de 10 km. en carretera. 
El Monasterio cisterciense de Santa María de Valdediós visualiza la evolución arquitectónica medieval sufrida en tres siglos, los que van de finales del IX en que se construye el Conventín prerrománico de San Salvador de Valdediós y los comienzos del XIII en que se edifica Santa 
María. 

Introducción histórica 
El Monasterio de Santa María se fundó en el seno de un profundo y fértil valle conocido desde antiguo como Boges o Boides y que los propios monjes cistercienses renombraron con el romántico y piadoso nombre de Valle de Dios 
Es conocido que el rey leonés Alfonso XI dona este terreno para una fundación cisterciense ex-novo. El lugar reunía las condiciones necesarias para el asentamiento de una abadía cisterciense pues se encontraba en un valle aislado de población humana; contaba con agua abundante pues estaba 
regado por el río Asta y se contaba con una cantera de piedra para la edificación. Por contra, el lugar era muy húmedo y en invierno las horas de sol resultaban escasas por su localización en lo más bajo de un valle rodeado por montañas. 
La iglesia debió iniciar su construcción en el año 1218 a tenor de la inscripción conservada en el tímpano de la Puerta de los Muertos y de la que luego nos ocuparemos. El maestro de obras tenía por nombre Galterius, personaje que también aparece como responsable firmante de una escritura en el leonés monasterio de Gradefes. 
El de Gradefes no es el único monasterio del Císter que conserva claras relaciones con Valdediós sino también el de Sandoval (también leonés). 
En 1515 el cenobio va a ser seriamente dañado por una inundación que va a afectar a las dependencias monacales claustrales, aunque no llega a perjudicar gravemente la obra del templo abacial, salvo en el brazo del transepto, motivo por el que su puerta está deformada y el tímpano 
inclinado. Como consecuencia de esta riada se debieron reconstruir todo el espacio residencial monacal, incluyendo el claustro, que es una notable obra renacentista. 
Pero es a partir del siglo XIX, cuando comienzan los serios problemas para el monasterio: primero el saqueo por parte de los franceses y luego la Desamortización, etc. 
En la actualidad y tras una efímera vuelta de monjes del Císter, el complejo de Santa María de Valdediós se puede visitar junto al Conventín prerrománico -San Salvador de Valdediós- que se encuentra a unos pocos metros más al norte. 
El resultado es que la iglesia abacial de Santa María nos muestra un aspecto netamente románico, siendo un monumental y austero edificio construido plenamente con sillares, compuesto por tres amplias naves, transepto y poderosa cabecera triabsidal articulada por columnas y ventanas de 
medio punto. 
La fachada occidental debió ser de una gran monumentalidad, a pesar de no contar con torres campanario, como establecía el Císter, pero ha sido alterado con un porche y adosadas 
edificaciones en su extremo meridional. Aún así se puede observar la espadaña original con algunas 
transformaciones como la tronera superior que es moderna, el rosetón restaurado con tracerías eminentemente góticas y dos de las tres puertas originales 
La puerta principal de esta fachada oeste es un ejemplar imponente por sus grandes dimensiones y profusión decorativa. Se abre a la nave central. El vano está bajo un tímpano rodeado por tres arquivoltas semicirculares donde se alternan los dientes de sierra -tan populares en el románico asturiano- con florones de cuatro pétalos y botón central. La chambrana es ajedrezada. Salta a la vista que quedan importantes restos de policromía. 
La estructura inferior de esta bonita puerta está constituida por cuatro pares de columnas acodilladas, 
siendo las dos interiores más anchas. 
Llama la atención que se violase aquí la norma cisterciense de prohibir la escultura figurada en los capitales pues aparecen varias cabecitas humanas -algunas entre el follaje vegetal- y una cesta que muestra a un personaje de cuerpo entero junto a una cabeza humana que muerde un objeto sujeto con sus propias manos. 
A la izquierda, correspondiéndose con la nave norte, tenemos otra puerta, bastante más pequeña y sencilla. Consta de arquivoltas con boceles y medias cañas trasdosadas por un guardapolvos de puntas de diamante. Sus cuatro columnas muestran cestas vegetales rematadas en volutas. 
Todavía el imafronte cuenta con una tercera puerta, la correspondiente con la nave meridional, aunque no es visible desde el exterior. 
Las correspondientes a la fachada de poniente no son las únicas puertas que se conservan en la iglesia. Por un lado, tenemos la conocida como Puerta de los Muertos, llamada así porque por ella se llevaba a los monjes fallecidos desde el interior del templo al cementerio monacal. Se encuentra en 
la fachada norte del transepto.
La estructura interior se soluciona mediante arcos formeros todavía de medio punto para separar las tres naves, que apoyan sobre pilares cruciformes con columnas adosadas en sus frentes (las que dan a la nave principal están truncadas al modo habitual del Císter). Por encima y en cada tramo se abre un ventanal de iluminación con arco de medio punto y aristas vivas. 
Por su parte, los arcos perpiaños son apuntados y las bóvedas de crucería cuatripartitas. El tramo del crucero también se cubre con bóveda de crucería, pero en este caso los plementos se ven reforzados con nervios perpendiculares dividiendo su superficie en ocho espacios. 
En el interior de la iglesia abacial sí se cumple la norma de aniconismo de la orden puesto que todos los capiteles son de carácter vegetal o geométrico. Algunos muestran notables hojas con cintas perladas mientras que otros se solventan con sumarias hojas apenas esbozadas. 
Los tres ábsides se abovedan al modo tradicional románico: bóveda de medio cañón para los tramos presbiteriales y de cascarón para los ábsides. 
Huelga decir que la visita al monasterio cisterciense de Santa María de Valdediós debe ir asociada inevitablemente a la de la iglesia prerrománica de San Salvador -conocida como "El Conventín"- una de las joyas de la arquitectura altomedieval española. 

(Arteguías)



 

lunes, 22 de junio de 2015

Iglesia de Santa Cruz de Roda - Santa Creu de Rodes

La antigua iglesia de Santa Cruz de Roda, ahora conocida con el nombre de Santa Helena, se encuentra situada en el despoblado de Santa Creu de Rodes, muy próximo al monasterio de San Pedro de Roda, en el municipio del Puerto de la Selva (Alto Ampurdán, provincia de Gerona, Cataluña).

Historia
Esta iglesia tiene un origen muy antiguo como lo demuestra que en 2007 se encontró a su lado y bajo una casa del pueblo abandonado, un cementerio que se debería situar cronológicamente entre los siglos VIII y IX.
La primera fecha documentada que hace mención a la iglesia es de 974, se trata de una bula del papa Benedicto VI donde figura una confirmación de bienes del monasterio de San Pedro de Roda. Este vínculo con el cenobio benedictino se va manteniendo en el tiempo. Más adelante, entre 1116 y 1118, se encuentra lo que se ha interpretado como un acta de consagración de la iglesia, muy probablemente se trate sólo de la conversión de la iglesia en parroquia, continuando, sin embargo, ligada al monasterio.
Cuando el pueblo de Santa Cruz perdió progresivamente su población y quedó finalmente abandonado, la parroquia también fue perdiendo importancia. Este proceso posiblemente se desarrolló entre los siglos XIV y XV. En 1455 aún tenía tres sacerdotes. En 1517 se menciona por primera vez con el nombre de Santa Helena (personaje ligado a la Leyenda de la Cruz), más adelante, en 1572 ya había perdido la categoría de parroquia. Desde el monasterio se intentó mantener su función de forma artificial y todavía en 1820 sirvió de lugar de enterramiento de un abad, cuando la comunidad ya había abandonado el monasterio y se había trasladado a Figueras.
Poco después y debido a la dejadez, el lugar fue saqueado y quedó abandonado muchos años. Se han hecho varias campañas de restauración.

El edificio
Se trata de una interesante y antigua construcción, con partes muy antiguas y muchas modificaciones.
Originalmente se trataba de un edificio con una nave única, cubierta con bóveda de cañón y acabada con tres ábsides trapezoidales dispuestos en forma de cruz. Con el tiempo los ábsides laterales perdieron los muros de poniente, abriendo a través de unos arcos que comunican con unas naves laterales que se levantaron de nuevo y que al mismo tiempo dan a la antigua nave central a través unos amplios arcos abiertos en los muros laterales de ésta y que soportan la bóveda primitiva. Con esta modificación la primitiva iglesia prerrománica se convirtió es una curiosa iglesia de tres naves con un ábside, con arcos entre las naves. Aunque se hicieron más modificaciones en el edificio, como el añadido un atrio y una sacristía.
Sobre el crucero, entre los tres antiguos ábsides, se levanta una pesada torre, rematada con una espadaña de dos ojos.
En cuanto a su datación, ésta es motivo de controversia, aunque se piensa que la iglesia primitiva, prerrománica, sea del siglo X o anterior. Las importantes obras de ampliación son muy posteriores, incluso podrían situarse en el siglo XVI. La portada principal, de esta última época, fue expoliada a principios del siglo XX y trasladada a Selva de Mar.

(Wikipedia)

domingo, 21 de junio de 2015

Convento de la Bien Parada - Abadía

Historia:
El convento franciscano de Nuestra Señora de los Ángeles de la Bien Parada fue edificado en su mayor parte en el segundo tercio del siglo XVII, con añadidos del siglo XVIII.  De estilo barroco, el conjunto llegó a albergar una facultad de Teología y Música.
Hacia 1827 tan solo lo habitaban 5 religiosos. Tras la desamortización de 1844 fue vendido a un particular que utilizó el claustro y las dependencias del convento como establo.
En 2005 el ayuntamiento de Abadía inició un expediente de expropiación y en la actualidad ha pasado a ser de titularidad municipal y se han dado los primero pasos para su puesta en valor.
La imagen del Cristo de la Bien Parada, perteneciente al Convento, se conserva en la Iglesia de Santo Domingo de Abadía.

Descripción:
El Convento está compuesto por iglesia, sacristía, capilla, claustro adosado al lado norte de la iglesia  y dependencias conventuales, de las que hoy se conserva la hospedería.  Se extiende a lo largo de dos hectáreas de terreno, parte del cual es explotado en la actualidad como huerto.
Del conjunto arquitectónico destaca la austeridad y simplicidad. La iglesia, está formada por una sola nave y tres crujías.  De éstas, la primera corresponde a la capilla mayor. A esta estructura diáfana se adosaron al lado de la epístola dos piezas de planta cuadrada: la sacristía, abierta al presbiterio, y la “Capilla del Santo Sepulcro”, que comunica con la primera crujía de la nave y a la que se añade un camarín en el muro sur. El sotocoro, al que da acceso un arco carpanel, utiliza dos tramos de bóveda de medio cañón con lunetos, recogiendo su empuje en los muros dos pilastras. Bajo el sotocoro se abren dos puertas: la de acceso al templo y la reglar por el lado del evangelio, con jambas y dinteles de cantería. Particularmente interesante es la primera, con blasones de los duques de Alba (Álvarez de Toledo).
El claustro data del siglo  XVII. De planta cuadrada y dos pisos y líneas muy puras. En torno a él se abren numerosas vanos adintelados que dan paso a las diferentes dependencias. La crujía oeste del claustro se destinó a zona de habitaciones, como lo demuestran los numerosos compartimentos en los que fue dividida para conformar las celdas, cuatro abajo y cinco arriba. De igual modo la crujía norte acogía cuatro celdas por planta. Desde la crujía este se accedía al refectorio, a la sala De profundis, a la cocina y despensa. En el lado suroccidental y en línea con la fachada del templo se ubicaba la zona de servicios. En el ángulo sureste se ubican una serie de salas realizadas en el siglo XVIII. La hospedería fue edificada en su mayor parte durante el segundo tercio del siglo XVII, con añadidos importantes en el siglo XVIII.

Grado de protección:
Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, con fecha 27 de abril de 2012 (DOE Nº 85 de 4 de mayo de 2012)

Estado:
Pérdida parcial del edificio a causa del abandono y  las inclemencias del tiempo. Parte de sus piezas han sido expoliadas.

Carácter de riesgo:
Deterioro progresivo a causa del abandono.

Intervenciones y/o Restauraciones:
Febrero 2011: Han sido ejecutadas algunas actuaciones por parte del Ayuntamiento, como el cerramiento de ventanas con valla metálica para evitar el expolio, además de haber sido apuntaladas algunas de las paredes. Sin embargo, aún no se ha recuperado la cubierta, lo que hace que el deterioro de la ruina siga aumentando.

(Lista roja del Patrimonio)


martes, 16 de junio de 2015

Monasterio de Villanueva de Sigena

A orillas del río Alcanadre entre Sariñena y Chalamera, la localidad de Villanueva de Sigena alberga lo que fue un bello monasterio, Panteón Real de Aragón, en el que se sucedieron en lo artístico los estilo románico tardío y cisterciense
Su esplendor sería contemplado por un colega de prestigio universal nacido en la villa, que murió en la hoguera a causa de sus ideas: Miguel Servet
El monasterio se fundó el 21 de Abril de 1188 por Doña Sancha, esposa del Rey Alfonso II de Aragón (primer Rey de la Corona de Aragón). La primera monja ordenada en este monasterio fue Doña Dulce hija de ambos. Murió al año siguiente y fue enterrada en el propio monasterio. También se inhumaron en él su fundadora Doña Sancha de Castilla, hija de Alfonso VII "El Emperador" y su hijo, el Rey Pedro II "el Católico".
La Guerra de la Independencia, la desamortización de Mendizabal y la Guerra Civil fueron tres mazazos de los que el monasterio nunca se repuso. 
Las bellas pinturas de finales del XII o principios del XIII que cubrían sus muros se perdieron en Agosto del 36 junto con su artesonado, biblioteca y otros elementos muebles, a manos de quemadores y saqueadores de conventos. Una parte de la sala capitular aguantó y fue arrancada y trasladada al Museo de Arte Románico de Barcelona.
La iglesia monástica es una parte del extenso monasterio. Tiene planta de cruz latina con transepto más largo en su lado norte por el añadido del Panteón Real del que solo quedan hoy los arcosolios que contuvieron los profanados enterramientos. La nave es de gran altura, con bóveda apuntada y rematada en ábside de tambor al igual que la sur y el Panteón Real. El ábside norte se demolió para construir una sala destinada a enterramientos de las monjas.
Una torre de marcado estilo militar cisterciense se construyó adosada al muro occidental del brazo sur del transepto. La decoración del ventanal sur del transepto es magnífica.
La portada del templo es emblemática. Catorce arquivoltas de baquetón apeando alternativamente en columnas con y sin capitel (sin decoración), le confieren un especial ritmo geométrico. Se disponen de forma que el conjunto es marcadamente abocinado, repetitivo y de potente atractivo visual a pesar de su desnudez ornamental escultórica..
A la derecha de la portada hay un arcosolio vacío al estilo del existente en Chalamera. Este era el lugar de reposo de los restos de Don Rodrigo de Lizana cuyo sarcófago sin decoración, "desapareció" a mediados de los 70.
En el sello de mi colección con valor facial de 40 cts (de peseta) del año 1966 se aprecia con claridad que todavía Don Rodrigo, o al menos su sarcófago, ocupaba su lugar de descanso.
Murió el de Lizana en Muret, en 1213 sirviendo a Pedro II (Datos de Heraldo de Aragón; 25-7 2002) al poco de haber visitado el Príncipe D. Felipe el Monasterio.

(A. García Omedes)


lunes, 15 de junio de 2015

Monasterio de Santa María de Melque - San Martín de Montalbán

Santa María de Melque fue un monasterio construido entre los siglos VII y VIII, ya que su origen visigodo o mozárabe, no está aún claro en la actualidad. El conde de Cedillo, descubridor para la historiografía moderna de este monumento, lo encuadra como mozárabe. El arquitecto V. Lampérez, con menos seguridad que Cedillo, la clasifica también de mozárabe. Gómez Moreno realizó un estudio detallado del templo y lo considera mozárabe. El arqueólogo L. Caballero Zoreda que intervino en las excavaciones realizadas de 1970 a 1973 , en la lectura de su tesis doctoral en 1977 afirma de forma tajante una cronología visigoda del siglo VII para la iglesia de Santa María de Melque. Pero en la conferencia "Adaptación de los monasterios cristianos en territorio islámicos. Los inicios del mozarabismo", pronunciada en el XIX Seminario de la Historia del Monacato en Aguilar de Campoo, Luis Caballero Zoreda acepta que es una construcción mozárabe, tras la realización de las últimas excavaciones y la utilización de nuevos métodos, por lo que rectifica lo que defendió en su tesis doctoral. 
En 1931 fue declarada Monumento Nacional Histórico-Artístico. Sin embargo, el monumento siguió utilizándose como pajar y establo. Este uso durante mas de un siglo ha hecho posible la conservación del edificio.
 En los años 60 del siglo pasado, la Diputación Provincial de Toledo adquirió el templo. Desde ese momento se inician todas las actuaciones dirigidas a conocer el pasado del monumento, como a trabajos de restauración, que afortunadamente ha llegado a fin en estos momentos y que nos permiten contemplarlo en un estado muy próximo al que debió tener en el momento de su construcción. 
Santa María de Melque fue un conjunto monástico construido sobre una villa romana. El templo se ubicaba en el centro de un gran patio formado por otro edificio dotado de diferentes naves y dos alturas que albergaba las distintas dependencias del monasterio. (Imagen 14) Sus restos, que marcan aún la topografía de la zona, pueden contemplarse en algunos puntos en los que se han realizado su estudio.
Durante la invasión árabe, se tiene la certeza de la pervivencia de la función monástica del complejo, habitado por una comunidad mozárabe, que desapareció. Sus construcciones fueron aprovechadas como núcleo urbano y su iglesia se fortificó con la construcción de una torre sobre la cúpula que aún se conserva. Con la conquista de Toledo por Alfonso VI de Castilla el templo recuperó su función litúrgica sin perder su función militar que conservaría como centro de una pequeña fortaleza hasta momentos muy avanzados de la Baja Edad media. Las tumbas antropomorfas, talladas en la roca, situadas al este son testimonio de este periodo. (Imagen 8).
La población surgida al amparo de la iglesia con uso litúrgico, se mantuvo y aprovecha las construcciones monásticas para uso de casa de labranza. La desamortización de Mendizábal termino con el culto y propició el olvido que empezó a verse superado con la llegada de los primeros estudiosos a comienzos del Siglo XX.
 La iglesia posee planta cruciforme con brazos desiguales, más largo el de dirección este-oeste a partir del cual se fueron añadiendo estancias en las zonas laterales del ábside y junto al lado norte de la nave. que le dieron su actual estructura.
Su aparejo y técnica constructiva enlaza con la tradición arquitectónica tardo-romana, mientras que su planta y alguno de sus escasos elementos decorativos la vinculan al mundo oriental de Siria y Jordania.
Está construida con bloques de granito que en algunas hiladas están colocados a soga y tizón. Sus paramentos lisos van coronados por una cornisa que discurre por lo mas alto de los muros. Los hastiales de los brazos presentan esquinas redondeadas, ventanas con arco de herradura y frontones triangulares. Algunas de las ventanas presentan una imposta de tres líneas.
Se accede por la puerta adintelada de occidente, que posee un gran arco de herradura cegado con mampuesto. Ante esta puerta , las excavaciones han encontrado la existencia de un pórtico con tres accesos . En el brazo sur existe una puerta orientada al este que daba entrada a la estancia o capilla del mismo lado, que fue desmontada.

(Fotografías y texto: Carmen Baena Yerón)

sábado, 13 de junio de 2015

Monasterio de San Prudencio - Clavijo

El monasterio de San Prudencio de Monte Laturce es un antiguo monasterio dedicado a San Prudencio, ubicado en el barranco de Fuentezuela de la localidad de Clavijo en La Rioja (España).

Leyenda
Según cuenta la tradición, Prudencio, obispo de Tarazona, se encontraba en Osma para arreglar unos conflictos cuando murió. Para dilucidar el lugar donde se enterraría (por haber muerto fuera de su diócesis), se cargó el cadáver a lomos de una mula, que tras dos días de camino llegó hasta una cueva en la ladera del monte Laturce, donde paró. Allí fue enterrado y se levantó una iglesia dedicada a San Vicente. Posteriormente, pasó a llamarse de San Prudencio.

Historia
Aunque el suceso fundacional pasó a finales del siglo VI, no se tiene constancia de la existencia del mismo hasta el siglo X, con la reconquista del valle del río Leza. Aunque inicialmente tuvo mucho protagonismo en la repoblación de este valle, posteriormente perdió poder, e incluso sus moradores se sometieron al monasterio de Albelda desde 950 hasta 1058 por lo delicado de su ubicación en zona fronteriza. Más adelante tuvo de nuevo bastante influencia en la zona siendo incluso panteón de los señores de Cameros, y pasando a su cargo varios monasterios menores, e incluso las parroquias de Villanueva de San Prudencio, Ventas Blancas y Lagunilla del Jubera.
Además de las reliquias de San Prudencio (aunque puede ser que la mayoría las trasladasen al de Santa María la Real de Nájera), también poseía las de San Funes y San Félix del Monte.
Inicialmente estuvieron bajo la orden de San Benito, y en 1181 cambiaron a la cisterciense.
Con la desamortización de Mendizábal, en 1836, fue abandonado y sus posesiones enviadas a la Concatedral de Santa María de la Redonda de Logroño. Actualmente se encuentra en ruinas y forma parte de la lista roja de patrimonio en peligro de España

viernes, 12 de junio de 2015

Monasterio de San Antolín de Bedón - Llanes

San Antolín de Bedón fue un monasterio benedictino ubicado el concello de Llanes, situado en el extremo occidental del mismo, en un verde vallejo que sólo dista unos cientos de metros de la playa homónima de San Antolín.
Alrededor de la iglesia queda un poblado prácticamente abandonado con las viviendas en ruina y hay que reconocer que, aunque se llegue hasta él a plena luz del día, provoca un cierto desasosiego su vista.
Una vez pasada esta inquietud, el esfuerzo merece la pena, pues nos encontraremos ante una iglesia conservada impecablemente, especialmente tras la restauración de la que ha gozado no hace demasiados años. En ella, los muros de mampostería que son mayoritarios en su fábrica se enfoscaron dando un aspecto lisura que contrasta con el que tenía antes.
Este aspecto puede parecer desacertado pero hay que recordar que los templos medievales se enfoscaban con colores claros, lo que además de dar un aspecto más luminoso, permitía alisar las rugosidades de los muros, especialmente si se componían de mampostería.
Se trata esta iglesia de un edificio tardío (inicios del siglo XIII) muy equilibrado y armonioso en toda su arquitectura. La decoración, sin embargo, es muy contenida, limitándose a los canecillos (algunos restaurados) donde aparecen bastantes motivos figurados en distinto estado de conservación.
Estructuralmente, cuenta con tres naves y cabecera de tres ábsides semicirculares. Cuenta con crucero poco sobresaliente en planta, pero sí en alzado y un cimborrio sobre el transepto. 
El Monasterio de San Antolín de Bedón es uno de los monumentos tardorrománicos más hermosos de Asturias
Las naves se cubren con madera, mientras que crucero y ábsides lo hacen con crucería.
El ingreso se hace por dos puestas. La principal es la occidental, que tiene arquivoltas ojivales sobre columnas. La meridional es similar, pero no dispone de columnas. En ellas se aprecia especialmente el carácter tardío ya mencionado y la influencia de la arquitectura cisterciense, que domina el panorama artístico de la Edad Media hispana en el arranque del siglo XIII.

(Arteguías)


 

miércoles, 10 de junio de 2015

Ermita de San Pedro - Polvoranca

Quizá el elemento más distintivo del Parque de Polvoranca, visible desde su exterior, son las ruinas de la iglesia de San Pedro, construida en el año 1655 sobre los restos de una ermita bajomedieval, tomando el nombre del apóstol. Su construcción corrió a cargo de los arquitectos reales Francisco de Mora y su sobrino Juan Gómez de Mora y fue realizada en estilo barroco.
Durante ese siglo y el siguiente la ermita fue vestida con grandes lujos, numerosos lienzos colgaban de sus paredes y se crearon varios altares. Destacaba un cuadro sobre San Francisco en la Capilla del Enterramiento.
Alrededor de la ermita pueden encontrarse los cimientos de varias casas.

lunes, 8 de junio de 2015

Colegiata de San Sebastián - Antequera

La Insigne Iglesia Colegial y Mayor Parroquial de San Sebastián es un templo católico que se encuentra en la ciudad de Antequera. Se sitúa esta iglesia en el corazón la ciudad, en la plaza de S. Sebastián, erigida originalmente como parroquia, a ella se trasladó en el año 1692 a primitiva Real Colegiata desde el Templo de Santa María La Mayor.
Se construyó entre los años 1540 y 1549 destacando de esta época la portada plateresca construida en 1548, diseñada por Diego de Guevara y en el interior los pilares cruciformes de los tramos más cercanos al muro de los pies. La importantísima torre de ladrillo, de 60 metros de altura, uno de los emblemas paradigmáticos de la ciudad, la construyó el Alarife local Andrés Burgueño entre los años 1701 y 1706. Su diseño y material constructivo, que fundamentalmente era ladrillo relacionan a esta torre barroca con las mudéjares aragonesas. Se corona con un ángel-veleta llamado como el Angelote de casi tres metros y medio de alto. El interior sufrió importantes reformas a finales del siglo XVIII en los tramos inmediatos al crucero y capilla mayor dentro de un neoclasicismo correcto pero excesivamente frío. El coro se sitúa en la nave central a la manera de iglesias mayores y catedrales españolas. La amplia Capilla de Ánimas, situada en la nave del Evangelio, sufrió importantes transformaciones en nuestro siglo que desdibujaron su imagen original. Este edificio conserva en su interior uno de los más importantes conjunto de Patrimonio mueble de la ciudad, con destacadas piezas de retablística, pintura y platería.
Suprimidas las mayoría de las colegiatas españolas por el Concordato de 1851, la misma fue restaurada por breve de 19 de enero de 1889 dado por el papa León XIII a instancias del antequerano monseñor Benavides Checa, a la sazón rector de la iglesia española de Montserrat en Roma, y tras intervención del Ministro de Gobernación, el también antequerano Francisco Romero Robledo. Conforme al breve se reconoció el título de canónigos a los seis beneficiados de que por aquel entonces gozaba la parroquia de San Sebastián, quedando bajo la presidencia del párroco como prepósito, igualmente se le otorgaba el título de "Insigne". Aunque sigue utilizando la titulación, desde los años 70 del pasado siglo no tiene actividad capitular.

miércoles, 3 de junio de 2015

Santuario de la Virgen del Pueyo

Al norte y próximo a Barbastro, dominando todo el Somontano, se eleva el montículo en cuya cima se halla el santuario dedicado a la Virgen del Pueyo. Las obras del anterior priorato, iniciadas a finales del siglo XIX por la comunidad de monjes benedictinos procedentes de Montserrat, envuelven por completo el primitivo edificio medieval, correspondiente a la iglesia, claustro y basamento de la torre. Este núcleo es una construcción rústica, realizada en mampostería, perteneciente al gótico de los años finales del siglo XIII.
La iglesia, de una sola nave, se halla dividida en cinco tramos irregulares cubiertos con gruesos nervios de sección rectangular de crucería sencilla, sexpartita y octopartita. De esta misma época es igualmente el diminuto claustro cuadrado, comunicado con la iglesia por el costado meridional. Sus crujías se cubren también con pequeños tramos de crucería sencilla, similar a la de la iglesia. Originalmente tenía arcos de medio punto que fueron reformados por los benedictinos en estilo neogótico.
El obispo Alonso de Requeséns (1625-1639) remodeló la primitiva cabecera del templo construyendo una pequeña cúpula, y un siglo después se le adosó un camarín tras el presbiterio, que presenta una interesante decoración pictórica mural de estilo neoclásico, pero debida a dos pintores de calidades diferenciadas. En el techo, escenas de la vida de la Virgen: Anunciación, Visitación, Nacimiento y Epifanía, de composición más académica, de dibujo incorrecto algunas y todas de colorido predominantemente azulado. Mucho más logradas están las cuatro virtudes cardinales representadas en los chaflanes del camarín, con una entonación ocre-rojiza y una pincelada muy fluida.

Iglesia Parroquial de San Bartolomé de Gavin

San Bartolomé es otro despoblado medieval indocumentado del que solamente ha llegado hasta nuestros días su magnífica iglesia parroquial.
Su construcción data de los años 1045-1050, es un templo de origen románico. Consta de una sola nave y cabecera recta. La nave solo conserva de la original su planta, pues fue totalmente reedificada por la Asociación Amigos de Ser rabio cuando solo quedaba en pie la torre y una parte del muro sur. En los alrededores de la iglesia encontramos gran cantidad de amontonamientos de piedra individualizados que posiblemente formaron parte del antiguo poblamiento. De este mismo modo, cuando se abrió la pista de acceso, al sur de la iglesia, quedaron al descubierto abundantes restos humanos.
Para llegar hasta la iglesia de San Bartolomé hay que coger en Biescas la carretera en dirección hacia Gavín, y después de rebasar este núcleo seguir la carretera hasta pasar el túnel. Una vez cruzado tomaremos una pista que nace a nuestra izquierda que en 300 metros nos dejará ante la iglesia y el despoblado.


(Cristián Laglera)

martes, 2 de junio de 2015

Monasterio de la Oliva - Carcastillo

El cronista de este cenobio data su origen en 1134, cuando el rey García Ramírez donó el término de Encisa, junto a la frontera con Aragón, al abad de Scala Dei, con objeto de instalar una comunidad cisterciense. Este documento hoy es tenido por falso.
En 1145 el lugar dependía de Niencebas (Fitero). En el año 1159 el citado rey donó al abad de la Oliva, Bertrando, las localidades de Encisa y Castelmunio. Más tarde, en 1164 el rey Alfonso II, donó de nuevo al abad Beltrando la villa de Carcastillo En el folleto que dan los monjes cistercienses cuando visitas su monasterio dice:"El Monasterio de Santa María de la Oliva fue fundado por el Rey de Navarra García Ramírez "El Restaurador" en la era de 1172 (año 1134).
Accedemos al interior por una portada gótica del s. XIII, flanqueada por unos hermosísimos rosetones románicos-borgoñones. En el tímpano y dada su posición, desplazada a la izquierda, como si hubiera sido hecho con anterioridad y aprovechado, existe un Crismón Trinitario, con un Agnus Dei dentro del mismo, rodeado de una estrella de ocho puntas, un gallo, un grifo y un dragón; ya fuera del Crismón se representan arriba, el sol y la luna; debajo a la izquierda, la Virgen con el Niño y a la derecha, el Pantocrátor con el Tetramorfos. Encima hay una cornisa sustentada por canecillos que parecen recuperados de algún otro sitio y que son dignos de admirar con detenimiento. La torre que la culmina es del s. XVII
Accedemos al interior en el que encontramos una grandiosa nave central de seis tramos con otras dos laterales, éstas la mitad de tamaño que la de en medio y crucero de 5 tramos, los laterales más pequeños que el central. Están cubiertas de bóveda de crucería sobre potentes arcos fajones apuntados, que descansan en pilares cruciformes con dos columnas adosadas en los frentes y otras dos acodilladas para recibir los nervios. Para separación de las naves se utilizan arcos ligeramente apuntados sobre columnas de gruesos fustes. Encima de estos se abren sencillos vanos de medio punto abocinados. Los capiteles siguen la escuela del Císter predominando la austeridad con alguna excepción en la que, las clásicas bolas, se convierten en cabezas humanas, sobre ellos y por toda la nave corre una imposta formada por tres baquetones
El ábside central, de dos tramos, tiene el primero cubierto de bóveda de medio cañón ligeramente apuntado y el segundo por cuarto de esfera gallonada, partiendo los nervios del centro del arco fajón y descansando en columnas adosadas, en cada uno de los cinco espacios creados, se abre un gran vano muy alargado y abocinado, adornados únicamente de un baquetón. A cada lado hay dos capillas absidiales cuadradas, cubiertas de bóveda de crucería y presentan unos grandes vanos, muy abocinados con gran derrame de medio punto, divididos por un parteluz en forma de cuña que dan gran luminosidad.
Al exterior destacan los grandes y bien escuadrados sillares, gruesos contrafuertes y un cimborrio octogonal sobre el crucero, con vanos de medio punto en todos sus lados. Aun cuando el claustro es de época muy posterior (s. XIV y XV), aún se conserva en todo su esplendor de finales del s. XII la Sala Capitular, a la que se accede por el central de cinco grandes vanos de rigurosos medio punto, los laterales descansan sobre grupos de cinco comunas exentas en forma de cruz latina. Ya en su interior, que es de planta cuadrada, está dividida en nueve tramos por cuatro columnas en exentas en el centro, que reciben los nervios de las secciones de la bóveda de crucería, arcos formeros y fajones, repartiéndose el peso con ocho columnas exentas junto a los muros. En los laterales del muro frontal se abren dos grandes vanos de medio punto, muy abocinados y con gran derrame. Existen otros restos de la época románica, como la gran cocina, la sala de los monjes, hoy medio en ruinas y en el exterior restos de los muros originales y de las canalizaciones para la conducción de agua. La citada sala de los monjes no se puede visitar, como tampoco una pequeña joya cisterciense que se encuentra en recinto de clausura, que se denomina capilla de San Jesucristo. De planta cuadrada con bóveda de cañón y una cabecera semicircular, con bóveda de cuarto de esfera dividida con cuatro nervios planos, como hemos visto en el monasterio.

lunes, 1 de junio de 2015

Monasterio de Irantzu - Abarzuza

El monasterio de Iranzu, en euskera Irantzu, está situado en un inigualable entorno histórico-artístico, en el municipio de Abárzuza (Navarra), muy cercano a la ciudad de Estella. Es de origen cisterciense y su construcción se prolonga desde el siglo XII hasta el XIV. Del conjunto de edificaciones medievales permanece la base de la Iglesia, el claustro, la sala capitular, las celdas de castigo, el locutorio y la cocina, correspondiendo el resto a sucesivas remodelaciones de los siglos XVI y XVII. Se encuentra en muy buen estado de conservación y rodeado de montes y entornos naturales de gran belleza.
El establecimiento de los monjes cistercienses de San Bernardo en Iranzu data de 1176. Surgió tras la donación de los terrenos por parte del obispo de Pamplona Pedro de París, natural de Artajona, a su hermano Nicolás, para que allí fundara un monasterio de su orden.
Iranzu llegó a reunir vastas propiedades: tierras de cultivo, pastos, iglesias parroquiales, pueblos enteros, etc. que se extendían por toda Navarra y por toda España.
En el siglo XIV entra en un periodo crítico que llega hasta el siglo XV, siendo una de las causas la guerra civil que asoló Navarra.
Con la desamortización de 1835, los monjes pudieron permanecer con protección de los carlistas, pero en 1839, tras el convenio de Vergara, se vieron obligados por Mendizábal a abandonar el monasterio, pasando a ser propiedad del Estado.
Hasta el año 1942 estuvo totalmente abandonado.
En 1942 la Fundación Príncipe de Viana inicia una intensa reconstrucción del conjunto monástico. Un año más tarde se unen a la restauración y se establecen en el lugar la comunidad religiosa de los Clérigos Regulares (Teatinos), quienes regentan hasta hoy el Monasterio.