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viernes, 31 de julio de 2015

Catedral de El Burgo de Osma - Soria

La magnífica catedral de El Burgo de Osma tiene una larga historia de sucesivas edificaciones. Lo fundamental de la iglesia que hoy conocemos data de 1232. Estructuras románicas tardías con mucha influencia cluniacense, hoy muy desfiguradas por los aditamentos posteriores. A su vez, esta iglesia de 1232 se asentó sobre el derribo de una románica de comienzos del siglo XII que se atribuye a San Pedro de Osma. De su derribo quedaron en pié la sala capitular y el claustro. Este claustro había de caer, a su vez, en el siglo XVI. De lo románico sólo queda una puerta.
En la sala capitular subsiste un frente, aunque no en su totalidad. Sus dos alas con cuatro arcos, sobre cuatro columnas dobles y dos cuádruples. También se aprovecharon capiteles románicos en la sala capitular gótica entonces renovada.
Todos estos capiteles denotan una notable influencia silense, aunque no en igual grado. Hay un capitel, el segundo entrando de la izquierda, que parece de la misma mano que en la abadía burgalesa hizo los capiteles de la galería occidental del claustro bajo. El que llaman segundo maestro de Silos. La misma mano y el mismo tema. La serie de escenas centradas en la Santa Cena. Este capitel va sobre columna de fuste cuádruple. El otro capitel de estructura cuádruple representa la serie del nacimiento de Cristo y es, sin duda, del mismo artista. No tiene, sin embargo, parejo en Silos aunque su arte sea tan silense. Se ha supuesto que, tal vez, sea una copia o réplica de algún capitel perdido entre los escombros de la iglesia románica del monasterio.
En los demás capiteles de El Burgo de Osma hay temas muy silenses: grifos, piñas, helechos, pero la influencia no es tan notable.

domingo, 26 de julio de 2015

Iglesia de San Pedro - Caracena

En un lugar apartado y de difícil acceso, se encuentra la más perfecta de las galerías porticadas de Soria. Caracena fué sin duda población importante en los siglos XII y XIII. Quedan dos templos de la época. El de Santa María guarda algún detalle de primor, y la iglesia de San Pedro es la que luce su magnífica galería porticada El resto de la iglesia, el templo propiamente dicho, ha sido muy retocado.
Es una galería orientada hacia el Sur. También es ortodoxa en cuanto al número de arcos, que son los siete clásicos de las iglesias del Apocalipsis Con un arco central un poco más alto, que no está en el centro de galería (es el tercero comenzando de Oeste).
Por su chaflán oriental tiene también otro arco de acceso con sus columnas y capiteles. En su mayoría son dobles, de fustes gemelos y yuxtapuestos, pero los que flanquean la puerta del borde meridional son cuádruples y uno de ellos tiene los fustes torsados. La construcción es muy cuidada.  A los arcos no les falta ninguno de sus detalles ornamentales. Tienen arquivolta tallada y una bella imposta que corre por los muros lisos a la altura de los cimacios, los fustes son muy esbeltos, las basas áticas y los capiteles magníficos. Por sus dimensiones y esbeltez la construcción recuerda muy insistentemente el claustro de Silos.
También domina lo silense en cuanto a la decoración. Hay pájaros y animales de aquella procedencia, un encestado muy típico, hojas con frutos carnosos, pero también temas historiados que no proceden de la abadía burgalesa, temas bíblicos, una serie de personales de pie y con bonete, que por el número de doce puede ser un Apostolado, un torneo de caballeros, una cacería del jabalí.
Todo en una ejecución limpia y delicada, es indudable que esta de Caracena es la más madura entre las galerías porticadas del Duero.

martes, 21 de julio de 2015

Monasterio de Santa María de Meira

Fundación del Monasterio
El Monasterio de Santa María de Meira (provincia de Lugo) no es de los más conocidos de Galicia a pesar de su valor. Fue un cenobio fundado por los condes de Sarria en la quinta década del siglo XII en un territorio virgen, como era preceptivo, cerca de las fuentes del Miño.

La iglesia
La iglesia abacial de Meira es el clásico templo románico cisterciense de gran sobriedad a la par que gran monumentalidad. Posee la traza habitual de la arquitectura cisterciense, aunque en este caso se aprecia un apego mayor a las formas románicas que otras iglesias más evolucionadas. Tal extremo se observa en los abovedamientos de la nave central mediante medio cañón apuntado y las laterales con bóveda de arista.
Exteriormente, su aspecto es de gran horizontalidad, algo que suele ser común en las iglesias cistercienses, debido a la gran longitud del cuerpo de la iglesia y en ocasiones a que los muros suelen estar algo clavados o rehundidos respecto al suelo circundante. Pero al entrar en el templo, esta sensación desaparece, puesto que, aunque en absoluto estos templos tienen la verticalidad de las iglesias románicas de peregrinación, como Compostela o las catedrales góticas, su altura es considerable y su fraccionamiento en tres naves la hace más esbeltas.
Estas naves se separan mediante arcos formeros apuntados que apoyan sobre gruesos pilares prismáticos con tres semicolumnas (que soportan los formeros y los fajones de las naves laterales). Los fajones de la nave central apoyan en columnas de fustes truncados que no llegan hasta el suelo.
Los ventanales de iluminación de la nave central se horadaron en el arranque de la bóveda de medio cañón apuntado.
Se aprecia también una cierta irregularidad en el aparejo de la sillería y sillarejo de las distintas partes de la iglesia, con relación a lo que es habitual, es decir, sillería perfectamente cortada y escuadrada.
Todo el conjunto trasmite una sensación de sobriedad y desnudez extrema.
Santa María de Meira muestra en su fachada occidental unas correctas formas del románico monacal cisterciense, con sus característicos estribos alineados a los soportes de las naves, un gran rosetón y una puerta de arquivoltas de medio punto más tímpano sin esculpir y tres parejas de columnillas de fino fuste y cestas vegetales.
La puerta septentrional es bastante más sencilla, constituida por dos arquivoltas de bocel, tímpano liso y dos parejas de columnas cuyos capiteles apenas esbozan unas ciertas formas vegetales.
Del resto de dependencias monásticas originales no se conservan actualmente más que ciertos restos como algún muro del que fuera claustro renacentista.

(Arteguías)

viernes, 17 de julio de 2015

Monasterio de San Juan de la Peña - Santa Cruz de la Serós

Cubierto por la enorme roca que le da nombre, el conjunto, que abarca una amplia cronología que se inicia en el siglo X, aparece perfectamente mimetizado con su excepcional entorno natural.
En su interior destacan la iglesia prerrománica, las pinturas de San Cosme y San Damián, del siglo XII, el denominado Panteón de Nobles, la iglesia superior, consagrada en 1094, y la capilla gótica de San Victorián, pero sobre todo sobresale el magnífico claustro románico, obra de dos talleres diferentes. A todo ello hay que sumar otros edificios posteriores a los siglos medievales, entre los que cabe señalar el Panteón Real, de estilo neoclásico, erigido en el último tercio del siglo XVIII.
Los auténticos orígenes del monasterio se pierden en la oscuridad de los tiempos altomedievales y se le ha supuesto refugio de eremitas, aunque los datos históricos nos conducen a la fundación de un pequeño centro monástico dedicado a San Juan Bautista en el siglo X, del que sobreviven algunos elementos. Arruinado a fines de dicha centuria, fue refundado bajo el nombre de San Juan de la Peña por Sancho el Mayor de Navarra en el primer tercio del siglo XI. Fue este monarca quien introdujo en él la regla de San Benito, norma fundamental en la Europa medieval. A lo largo de dicho siglo, el centro se amplió con nuevas construcciones al convertirse en panteón de reyes y monasterio predilecto de la incipiente monarquía aragonesa que lo dotó con numerosos bienes.
Considerado por la tradición como la cuna del Reino de Aragón, fue parada habitual del Camino de Santiago y lugar de leyendas, y entre ellas destaca la que vincula este lugar con el Santo Grial.
Una fecha significativa fue la del 22 de marzo de 1071, cuando el Monasterio de San Juan de la Peña fue el escenario de la introducción, por primera vez en la Península Ibérica, del rito litúrgico romano, seguido en toda la Iglesia de Occidente, que ponía fin al antiguo rito hispano-visigótico y suponía la acomodación definitiva de la iglesia aragonesa a las pautas marcadas por el Pontificado.

Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XII se inició una cierta decadencia que se acentuó en el periodo siguiente, y aún más a partir del siglo XIV. Fueron las características de esta época el final de las donaciones, las pérdidas patrimoniales, los múltiples pleitos ante numerosas instancias, y especialmente con los obispados donde estaban ubicadas sus propiedades (Jaca-Huesca, Pamplona y Zaragoza), las deudas, el deterioro de las construcciones por su peculiar ubicación y diversos incendios que resultaron devastadores. Con el último de ellos, en 1675, que duró tres días, se perdió la habitabilidad necesaria para la vida monacal, por lo que se planificó la edificación del Monasterio Nuevo.

miércoles, 15 de julio de 2015

Catedral de Santa María de la Asunción - Barbastro

La catedral de Santa María de la Asunción de Barbastro no es de las más conocidas de Aragón y España, posiblemente por su aspecto exterior austero, donde sí destaca su gran torre de planta poligonal.
A pesar de este desconocimiento, la catedral de Barbastro es un precioso edificio del gótico final construida en la primera mitad del siglo XVI, intervinieron maestros arquitectos de la talla de Juan de Segura o Juan de Sariñena y fue completada en el año 1536.
Se compone de planta de salón (concepción renacentista) de tres naves separadas por esbeltos y elegantes pilares fasciculados muy esbeltos que prosiguen en arcos y nervios en forma de palmera creando bóvedas de crucería muy complejas.
De inspiración gótica conserva, entre otras joyas, el magnífico retablo del altar mayor esculpido por Damián Forment, uno de los mejores escultores del renacimiento en España.
Dentro del Museo Diocesano de Barbastro hay que destacar las pinturas románicas murales procedentes de la iglesia de San Vicente Mártir de Vió.
Se trata, en concreto de parte de los frescos del ábside, con un Maiestas Domini perfectamente conservado, rodeado de los símbolos de los Evangelistas.
También quedan restos de escenas bíblicas. En concreto, una bien conservada corresponde a la Adoración de los reyes Magos.

(Arteguías)

 

martes, 14 de julio de 2015

Monasterio de San Xoan de Caaveiro - Pontedeume

San Xoan de Caaveiro es uno de los más pintorescos monasterios de Galicia. Se encuentra en el parque Natural de Fragas do Eume, en el Valle del Río Eume, en la provincia de A Coruña.
El Monasterio de San Juan de Caaveiro, según la tradición, fue fundado por San Rosendo para aglutinar a un grupo de anacoretas que vivían en este lugar tan apartado, allá por la primer mitad del siglo X.
Lo que sí se sabe con certeza es que primero fue un monasterio benedictino altomedieval y que luego pasó a ser colegiata (perteneciendo a los Canónigos Regulares de San Agustín). Tuvo este cenobio gran influencia en toda la comarca de Pontedeume como se comprueba en que en el año 1107, Alfonso VII donó al abad Pedro y a los monjes de Caaveiro todas las posesiones en que estaba asentado el Monasterio. También logra quedar exento de la autoridad del arzobispado de Santiago de Compostela
No se conoce con exactitud en qué fecha se convirtió el antiguo Monasterio benedictino en real colegiata agustiniana. Por varios documentos del siglo XIII sabemos que en Caaveiro, en esa centuria, ya estaban los Canónigos Regulares de San Agustín, pues no se menciona al Abad y a los monjes sometidos a la observancia de la Regla Benedictina, como en los privilegios de Alfonso VII y Fernando II.
 Es por ello que se deduce que este cambio se produciría en algún momento de la segunda mitad del siglo XII aunque también se desconoce si fue porque los benedictinos decidieron adoptar la Regla de San Agustín o porque, disuelto el primitivo Monasterio, se reconstruyó con canónigos regulares venidos desde otro lugar.
Tras los interminables avatares que esta comunidad tuvo durante siglos llegó el abandono en el siglo XVIII y su ruina en el XIX.
A finales del siglo XIX (1896) Pío García Espinosa, propietario de amplios terrenos de la zona, solicita y consigue autorización del Arzobispado de Santiago de Compostela para la restauración del conjunto, que encarga a López Ferreiro, reedificándose una de las dos iglesias antiguas y dos de las casas de los canónigos.
Hay dos aspectos fundamentales a subrayar de las ruinas de San Juan de Caaveiro.
•Lo primero y más importante es el maravilloso lugar donde se encuentra en un valle rodeado de montes de verdísima vegetación.
•El segundo aspecto es la notable arquitectura del ábside románico de la iglesia monacal.
Exteriormente, una escalera comunica con el arco apuntado que da acceso al atrio, abierto entre lo que queda de lo que fue residencia de canónigos y el frente de la iglesia. Sobre este arco hay muro con ventana y rematado por un pequeño campanario barroco, obra de la escuela de Simón Rodríguez.
La iglesia, o al menos la cabecera y parte de la nave, es románica de finales del siglo XII, con planta rectangular de una nave cubierta de madera y un ábside semicircular cubierto con bóveda de medio cañón peraltado terminada en bóveda de horno. El arco triunfal también es peraltado, descansando sobre columnas adosadas a los muros.
Exteriormente se aprecia el gran desnivel del terreno que existe bajo el cuerpo del templo y el ábside lo que obligó a construir un gran muro cuadrado de apoyo, adosado al barranco, que muestra grandes contrafuertes y que recuerda la articulación lombarda por sus arcos y pilastras.
Por su parte, el propio ábside no es precisamente esbelto ni de gran tamaño. Sin embargo, la habitual buena sillería granítica del románico gallego y la acertada relación de proporciones hace que se nos muestre bastante armonioso.
El ábside tiene un triple rebanco en degradación y dos columnas con capiteles de pomas que dividen el muro absidal en tres paños o calles. En los paños central y meridional se abren sendos ventanales de doble arquivolta semicircular y de superficie lisa apoyadas en dos pares de columnas acodilladas. El vano del paño norte es sencillo, de medio punto también y aristas vivas.
El saliente tejaroz descansa en las columnas que separan los tramos y en canecillos de variada ornamentación.
Hay que advertir que la bonita pero algo extraña portada principal fue muy modificada en la citada restauración decimonónica, puesto que, según parece, se parecía a la de la iglesia de Bergondo.

(Arteguías)

lunes, 13 de julio de 2015

Monasterio de Sant Quirze de Colera - Rabós

Los orígenes del monasterio de Sant Quirze de Colera son confusos. Se admite que hacia el año 785 se instalaron en este lugar varios miembros de una misma familia (dirigidos por los hermanos Libuci y Assinari) al frente de otras personas y con el fin de fundar un monasterio. 
Antes del año 815 consiguieron un precepto real donde se menciona ya el monasterio, a la vez que lo hacía beneficiario de diversos bienes. A pesar de la poca fiabilidad de estos datos, se han descubierto importantes elementos arquitectónicos y enterramientos de aquella época que demuestran, al menos, su antigüedad. Aquel precepto de Carlomagno significó el comienzo de una serie de donaciones y fundaciones de parroquias bajo la dirección del monasterio de Sant Quirze.

(Guía de la España mágica - Juan G Atienza)

domingo, 12 de julio de 2015

Monasterio de San Pedro de Villanueva - Cangas de Onís

El Monasterio de San Pedro de Villanueva se encuentra ubicado en el concello de la legendaria y bella población de Cangas de Onís, no muy lejos de los Picos de Europa. 
El actual templo de San Pedro de Villanueva es la iglesia de un monasterio románico que nació como cenobio en el siglo VIII, según la tradición. 
Muestra una magnífica cabecera tripartita con tres ábsides escalonados. El central se encuentra dividido en tres paños o calles por dos columnas que llegan hasta el alero. En el paño central hay una ventana con arquivolta de medio punto sobre una pareja de columnas con sus respectivos capiteles. 
Los absidiolos son más austeros y muestran sus muros lisos salvo por sendas aspilleras que daban luz antes de ser cegadas. 
La fábrica de esta cabecera románica de San Pedro de Villanueva destaca por su perfecta sillería, lo que imprime en sus volúmenes unas sobrias e imponentes formas arquitectónicas 
La portada está, sin embargo, muy ricamente decorada. Tiene cuatro arquivoltas de medio punto con decoración floral y geométrica (el habitual zigzagueado no falta tampoco en san Pedro de Villanueva). 
Los capiteles son muy interesantes pues muestran escenas refinadas y galantes, donde la temática amorosa y la caza son protagonistas. 

(Arteguías)



 



 

sábado, 11 de julio de 2015

ReaI Monasterio de Santa María del Salvador de Cañas

ReaI Monasterio de Santa María del Salvador de Cañas, segunda fundación de bernardas de Castilla (1171), por iniciativa de don Diego López de Haro y su mujer, doña Aldonza, y al que se ha llamado el Claraval de La Rioja. Tras una época de gran postración material, ha sido completa y esmeradamente restaurado entre 1943 y 1975 y hoy ofrece inmejorable aspecto, y las monjas dan toda clase de facilidades para su visita, lo que no suele ser frecuente. 
Se trata de una construcción típicamente cisterciense de un amplio claustro central. La iglesia monástica (siglo XIIl), situada en su costado norte, tiene planta de cruz latina, con tres amplios y profundos ábsides semicirculares. Es magnífico su retablo Mayor, renacentista y atribuido a Guillén de Holanda, con pinturas de Andrés de Melgar y Alonso Gallego (siglo XVI); durante la última restauración se ha instalado a los pies de la nave, para que se puedan admirar las bellas tracerías de los amplios ventanales absidiales. En la capilla Mayor sólo se ha dejado una bella y bien restaurada Virgen gótica (siglo XIV) y un hermoso Crucificado gótico de la primera mitad del siglo XIV. 
La sala Capitular, con elegante ingreso desde el claustro, se cubre con cuatro bóvedas que apean en una única columna exenta que sugiere una palmera. En ella se ha creado un pequeño pero interesante museo. La pieza mayor es el sepulcro románico-gótico de la abadesa Doña Urraca López de Haro (siglo XIII) que recuerda a los de Villasirga.

viernes, 10 de julio de 2015

Ermita Virgen del Castillo - Alberuela de Tubo

Situada en el centro de la plataforma del castillo, fue recientemente restaurada. Construcción del gótico rural aragonés, edificada entre los siglos XV y XVI. Tiene una sola planta orientada, con coro a los pies y cubierta de madera que descansa sobre arcos fajones apuntados.
La imagen fue quemada en la Guerra Civil y a partir de su recuerdo se ha elaborado una réplica: una nube salpicada de angelitos sostiene la fortaleza en la que se sienta la Virgen, a su derecha está el Niño sostenido por su Madre.
Una historia de amoríos asociada a la Virgen dice que la misma era pretendida por santos de la zona, concretamente Santo Domingo de Huerto venía a cortejarla y San Andrés de Usón, celoso, le tiró a aquél una piedra dejándolo tuerto.

jueves, 9 de julio de 2015

Convento de San Marcos - León

Los orígenes de este edificio se encuentran en el siglo XII, cuando en tiempos de Alfonso VII de León, su hermana, la infanta Sancha de Castilla en julio de 1152 realizó una donación destinada a la construcción de un modesto edificio a las afueras de la ciudad amurallada y a orillas del río Bernesga en el cual pudieran hospedarse «los pobres de Cristo», convirtiéndose así en un templo-hospital para refugio de los peregrinos que realizaban el Camino de Santiago. Asimismo, el edificio fue la residencia principal en el reino de León de la Orden de Santiago. En 1176 fue elegido el primer prior, y en 1184 recibió sepultura en su iglesia, Pedro Fernández de Castro, el primer maestre de la Orden de Santiago.
En el siglo XVI, el edificio medieval se hallaba en mal estado, por lo que se derribó y se realizó una nueva obra gracias a una donación de Fernando el Católico en 1514. Los arquitectos designados para esta obra fueron: Juan de Orozco (iglesia), Martín de Villarreal (fachada) y Juan de Badajoz, el Mozo (claustro y sacristía). Sin embargo, hasta bien entrado el reinado de Carlos I no se inició la nueva obra. 
Se sabe que en 1537 se construyó el lienzo de la fachada principal del convento desde la entrada hasta la iglesia, que fue consagrada en 1541. En los años siguientes, Orozco colocó las esculturas de la fachada, se realiza el coro, y en 1549, Juan de Badajoz terminó la sacristía. 
Los trabajos fueron suspendidos en 1566 por el traslado de la comunidad a Calera y luego a Mérida, pero el regreso de los frailes a San Marcos en 1602 dio impulso a la continuación de la obra. En 1615 se construyó la escalera y en 1679 se concluye la parte del claustro que aún faltaba. Finalmente, entre 1711 y 1715 se realiza una gran ampliación del edificio, levantándose otro lienzo que va desde la entrada principal hacia el río, hasta rematar en la torre palaciega. Este nuevo lienzo imita perfectamente el construido en el siglo XVI, no notándose apenas diferencia artística entre ambas mitades de la fachada.

(Wikipedia) 

miércoles, 1 de julio de 2015

Iglesia de Santa Lucía del Trampal - Alcuéscar

La iglesia de Santa Lucía del Trampal, del siglo IX, situada en el municipio de Alcuéscar, en la provincia de Cáceres, es un ejemplo singular de arquitectura mozárabe, que ordena su cabecera con tres capillas rectangulares abiertas a un transepto. Las tres capillas, paralelas y cubiertas con bóveda de herradura al igual que la nave, no tienen muros comunes, siendo estos independientes, con lo que los espacios entre capillas generan tramos en el transepto, el cual se prolonga más allá de ellas, contando con siete tramos. Los dos tramos intermedios y los dos extremos se cubren con bóveda de herradura, mientras que en los tramos frente a las capillas, los muros se prolongan por encima de las bóvedas descritas.
Se trata de un templo que tiene semejanzas compositivas en su cabecera con San Juan de Baños.

(Wikipedia)