lunes, 8 de agosto de 2016

Iglesia de Santa María de Eunate - Muruzábal

El mejor momento para descubrir una de las iglesias más bonitas y sugerentes del Camino de Santiago en Navarra, la de Nuestra Señora de Eunate (1170), sencilla, original y misteriosa es a la luz del crepúsculo o aprovechando el sutil color del amanece.
Es un armonioso edificio de estilo protogótico, quizás hospital de peregrinos, sepultura de difuntos, faro-guía para caminantes del Camino de Santiago, cuyo trazado discurre a su pie. El misterio no aclarado sobre su origen y su inquietante interior avivan el interés de este templo que hoy es lugar de culto cristiano y santuario telúrico para quienes buscan fuerzas esotéricas.
Se alza, solitaria, poco antes de llegar a Puente la Reina, en medio de un paisaje llano y abierto, que en verano toma el color de los girasoles. Su planta octogonal y el claustro que la circunda la hacen diferente a cualquier otro templo románico.
Es de planta octogonal, rodeada por claustro, y se completa con un ábside pentagonal, semicircular al interior. Va sostenido por columnas que se alinean bajo el alero en alternancia con los canecillos, configurados como cabezas humanas. En los paños resultantes, la pared se adorna con ventanas caladas y ciegas, y dos puertas (la de acceso por el norte, frente al Camino, más decorada que la de poniente).
Los nervios de la bóveda interior, que convergen en el centro, acusan la influencia arquitectónica musulmana, muy propia del sincretismo cultural jacobeo.
Su concepción espacial tan proporcionada es la misma de la iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Rio, en el Camino de Santiago navarro, cerca de Viana. La imagen de la Virgen es reproducción de la antigua, desaparecida.
Su origen no está claro; algunos historiadores han barajado la posibilidad de que fuese obra de los templarios y hospital de la orden de San Juan, mientras que la tradición popular atribuye su construcción a una reina o señora, cuya sepultura yace bajo las piedras, para que fuese su capilla funeraria. El descubrimiento de enterramientos entre las columnas del claustro y los restos de una sepultura al pie de la puerta de entrada, entre los que apareció una concha de peregrino confirman que fue iglesia cementerial de peregrinos.
El conjunto de planta octogonal, como el Santo Sepulcro de Jerusalén y otras dos construcciones del Camino de Santiago, está circundado por una hermosa galería porticada de 33 arcos, con capiteles decorados. La armonía de la planta octogonal queda rota por el ábside pentagonal y una torrecilla de planta cuadrada adosada en el lado de la epístola. En los muros exteriores se alternan ventanas caladas y ciegas y dos puertas de acceso, la del norte frente al Camino, muy decorada, y otra más sencilla hacia poniente.

(Turismo.Navarra.Com)

No hay comentarios:

Publicar un comentario